Encargado ayer sabado por el primer ministro Fuad Siniora de restablecer la paz en el pais, el ejército libanés revocó las decisiones del gobierno contra Hezbolá que originaron un estallido de la violencia y ordenó a todos los hombres armados que se retiren de las calles.
Nada más conocer este anuncio, la oposición anunció la retirada de sus hombres armados de las calles, aunque precisó que mantenían el movimiento de "desobediencia civil", según el diputado del movimiento chiita Amal, Ali Hassan Jalil.
Las fuerzas de la oposición iniciaron posteriormente su repliegue de las calles de la capital.
En un mensaje a la nación, Siniora había encargado este sábado al ejército decidir sobre las decisiones tomadas el martes por el gobierno libanés contra Hezbolá y que fueron calificadas por el movimiento chiita como una "declaración de guerra".
Esto dio origen a violentos enfrentamientos entre partidarios de la mayoría parlamentaria antisiria, apoyada por Occidente y seguidores de la oposición, liderada por Hezbolá y apoyada por Damasco y Teherán, que se saldaron hasta el momento con 34 muertos, en los peores episodios de violencia desde el final de la guerra civil.
El ejército decidió que el jefe de la seguridad del aeropuerto de Beirut, Wafic Chukair, presentado por el gobierno como alguien cercano a Hezbolá, por lo que fue cesado el martes, "mantendrá su puesto" al menos hasta que se esclarezca si estaba al corriente de las cámaras de vigilancia instaladas por Hezbolá en el aeropuerto de la capital.
Asimismo, el ejército "se encargará de estudiar el informe sobre la red de telecomunicaciones" de Hezbolá, que iba a ser investigada por el gobierno por "violación de la soberanía de Líbano".
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