La Habana, Reuters
¡Cómo cambian los tiempos! Mientras que el líder soviético Mijail Gorbachov fue recibido en 1989 con un fuerte abrazo fraternal por el presidente cubano Fidel Castro, el presidente ruso Vladimir Putin recibió sólo un formal apretón de manos cuando llegó el miércoles por la noche.
Para ambos líderes de Moscú se trataba de la primera visita a Cuba y a América Latina, pero no parece haber muchas más coincidencias.
Hace 11 años, Gorbachov vino a La Habana como líder de una superpotencia nuclear enfrentada por la Guerra Fría con Estados Unidos. Y Cuba era entonces el más estrecho aliado de Moscú en el hemisferio occidental.
En contraste, Putin llegó como presidente de la nueva Rusia, que trata de consolidar su papel internacional en un mundo radicalmente diferente desde el colapso del bloque socialista y la fragmentación de la Unión Soviética en 1991.
Mientras que Rusia abrazó la democracia multipartidista y la economía de mercado, Cuba sigue siendo un bastión comunista en un mundo mayoritariamente capitalista y dominado por Estados Unidos.
"Hermanos para siempre, Cuba y la URSS", proclamó la propaganda cubana cuando llegó Gorbachov en 1989.
Once años después, los únicos carteles de bienvenida a Putin eran más bien sobrios y colocados sólo en algunos lugares a su paso.
En 1989, Gorbachov fue recibido como una celebridad, y más de medio millón de cubanos lo aclamaron en las calles de La Habana a su paso con Castro en un auto descapotable. Putin no recibió toda esta pompa; tras su llegada la noche del miércoles, el jueves se le otorgó el recibimiento oficial de rigor de jefe de estado en el Palacio de la Revolución.
La visita de Gorbachov despertó una enorme expectativa y casi 1.000 periodistas volaron a la isla para cubrir el "show" de "Gorby y Fidel". Sin embargo, la visita de Putin atrajo sólo un puñado de corresponsales, que esperaban pocas sorpresas.
Y Putin encontrará una Cuba diferente a la profundamente sovietizada que dejó Gorbachov.
Es bien cierto que aún se ven en las calles coches Ladas soviéticos o que la imponente embajada rusa aún domina el paisaje del barrio habanero de Miramar, aunque con la competencia de varios modernos hoteles.
Los productos soviéticos que se vendían en pesos han sido reemplazados por mercancías de todo el mundo, incluido Estados Unidos, que se venden en las tiendas en dólares.
Pero algo permanece inmutable: Castro, anfitrión de Gorbachov y Putin, sigue firme en su compromiso de resistir y mantener intacto el sistema unipartidista socialista cubano sin adoptar la "perestroika" y "glasnost" de Gorbachov.
Comentarios (beta!)