Según este último balance elaborado con datos de los diferentes poderes locales, 8.533 personas murieron en Sichuán, 48 en la provincia de Gansu (noroeste), 61 en la de Shaanxi (noroeste), 50 en la ciudad de Chongqing (suroeste) y 1 en la provincia de Yunnán (suroeste).
El epicentro del sismo se localizó en el distrito de Wenchuán, a 93 km de Chengdu, capital de la provincia de Sichuán y donde viven más de 10 millones de personas, precisó el Instituto Nacional de Geofísica de Estados Unidos (USGS).
La zona del epicentro sigue inaccesible, informó la agencia China Nueva, relatando que un equipo de rescate que trató de acceder a ella se tuvo que parar a 90 km de su destino porque las carreteras de esta zona montañosa están inutilizables.
"Hacemos lo que podemos pero las carreteras están cubiertas de piedras y rocas", declaró Li Chongxi, responsable del equipo.
Las autoridades trataron de enviar cuatro helicópteros, pero las fuertes lluvias les impidieron llegar, señaló la cadena de televisión china CCTV.
El sismo ocurrió a las 14.30 locales (6.30 GMT) y provocó el derrumbe de edificios que albergaban a un gran número de personas, como el instituto de Sichuán en el que murieron 50 estudiantes y en el que 850 seguían atrapados.
O las dos fábricas de productos químicos, cuyo desplome dejó a cientos de empleados sepultados y obligó a la evacuación de unas 6.000 personas, según la misma fuente.
Antes de conocer la amplitud de las pérdidas, el primer ministro chino Wen Jibao describió el sismo como un "desastre" y pidió "calma y valor" a la población en una entrevista por televisión.
"Frente al desastre, lo más importante es la calma, la confianza, el valor y una dirección fuerte", declaró el jefe de gobierno en el avión que lo trasladaba a Sichuán.
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