El ejército y los equipos de socorro intentaban alcanzar las zonas del suroeste sacudidas por el temblor de magnitud 7,9 que derribó escuelas, viviendas y fábricas.
Las imágenes en la televisión mostraban edificios derrumbados, carreteras partidas en dos, laderas de montañas desmoronadas y supervivientes luchando por salir de los escombros.
Los organizadores de los Juegos Olímpicos de Pekín anunciaron paralelamente que acortarán a partir de hoy miércoles el relevo de la llama por China.
El presidente estadounidense George W. Bush presentó sus condolencias ayer martes a su homólogo chino Hu Jintao, mientras que la Casa Blanca anunció una ayuda inicial de 500.000 dólares para las víctimas del sismo.
Responsables chinos fijaron el balance de víctimas mortales en más de 12.000 personas sólo en la provincia de Sichuán, la más afectada, mientras llegaban informaciones de más muertos en otras provincias vecinas. No obstante, se espera que el balance global siga en aumento a medida que se tenga una noción más clara del alcance de los daños.
El primer ministro chino Wen Jiabao admitió que la situación era peor de lo inicialmente estimado.
"En este momento tenemos grandes dificultades para llevar a cabo las tareas de rescate", dijo en una reunión de crisis en la ciudad de Dujiangyan.
Además de los fallecidos, miles de personas están atrapadas bajo los escombros, mientras los responsables chinos pedían comida, medicinas y material de rescate.
China ha movilizado al ejército para que conduzca la búsqueda de víctimas y su socorro, pero los esfuerzos por llegar a las zonas más afectadas se vieron dificultados por las lluvias torrenciales.
Un equipo de 1.300 soldados y médicos militares lograron alcanzar el distrito de Wenchuan, donde se situó el epicentro, tras sortear un terreno accidentado. El ejército renunció sin embargo a distribuir comida y medicinas por aire en ciertas zonas debido al mal tiempo.
La importancia de las pérdidas humanas era difícil de establecer. La agencia estatal China Nueva se limitó a dar balances locales.
Entre ellos figuran unos 5.000 muertos en el distrito de Beichuan, donde el 80% de los edificios se derrumbaron. Otros miles de personas murieron o quedaron sepultadas bajo una fábrica cerca del lugar, y al menos 600 murieron y 2.300 quedaron atrapadas en la ciudad de Shifang, donde hubo una importante fuga química.
Un alto mando del ejército habló de daños "inusualmente graves" en la ciudad de Yingxiu, cerca del epicentro.
"Los helicópteros están preparados para lanzar por aire comida, medicina y agua en la zona cuando el tiempo lo permita", declaró.
Un portavoz del ministerio chino de Exteriores dijo que de momento no hay informaciones sobre extranjeros muertos o heridos.
Por otro lado, más de 80 osos pandas gigantes del parque natural más famoso de China, la reserva Wolong, están sanos y salvos tras el fuerte terremoto, aseguraron ayer martes medios estatales.
En Pekín, las instalaciones que albergarán los Juegos Olímpicos de agosto no sufrieron daños.
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