Ritmos de danzas andinas, ventas de libros y DVD piratas de Fidel, Stalin y Marx, feria de comidas a base de coca y hasta el fútbol animan la Cumbre de los Pueblos en Lima, meca de la variopinta izquierda de América Latina paralela a la cita presidencial de la región y la Unión Europea.
Entre consignas de "no al neoliberalismo" y "el pueblo unido jamás será vencido", corre como pólvora en la explanada de la Universidad de Ingeniería (UNI), norte de Lima y sede de la Cumbre de los Pueblos, el anuncio de un juego de fútbol que tendrá como estrellas al presidente boliviano Evo Morales.
Al juego, previsto en el coliseo de la UNI, también fue invitado el astro argentino Diego Maradona, quien jugaría con Evo y residentes bolivianos contra viejas glorias del fútbol de Perú del Mundial de México 70.
Es la antesala al acto central de la también llamada Cumbre Alternativa, que se realizará hoy viernes en la céntrica Plaza Dos de Mayo, con la presencia de Morales, el vicepresidente de Cuba José Ramón Machado, y posiblemente los presidentes Hugo Chávez (Venezuela) y Rafael Correa (Ecuador).
"Esta es la verdadera Cumbre, porque aquí está toda la expresión de los pueblos de América Latina. Los otros presidentes vienen para la foto y a firmar un documento que ya traen listo", dijo a la AFP Miguel Palacín, uno de los coordinadores del encuentro.
Nada de "contracumbre", una fiesta, asegura. Una eclosión de banderas y vestidos multicolores, música, consignas y carteles saturan a quienes concurren a la UNI por estos días. "Parece una torre de babel, pero no... aquí todos hablamos el mismo idioma: contra el capitalismo, la corrupción, la explotación, las transnacionales y los gobiernos neoliberales", dice Mauro, un joven estudiante peruano, que exhibe orgulloso su camisa estampada con el rostro del guerrillero argentino Ernesto Che Guevara.
Adentro, en el auditorio, sesiona a puertas cerradas el jurado del Tribunal Permanente de los Pueblos, que revisa los casos contra 20 transnacionales europeas acusadas de violación a los derechos de los trabajadores, destrucción del ambiente y saqueo de riquezas de las comunidades autóctonas.
Afuera, en el centro de la explanada, un grupo de indígenas peruanos, de iridiscentes trajes y sombreros de plumas, golpea armoniosamente sus sandalias al ritmo de huaynos (danzas andinas de la época incaica).
"No más impunidad", "Hasta la victoria siempre", se escucha por los altoparlantes. Más allá, en una esquina sesionan las mujeres campesinas contra la discriminación y en la otra mineros de Bolivia, Ecuador y México.
A un lado, en la llamada 'Tienda Solidaria', Margarita Neyra vende tarjetas y cuadros elaborados con hoja de coca, desde 3 soles (un dólar) hasta 40 (15 dólares).
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