Contemplar un cielo estrellado es un verdadero desafío en las grandes ciudades de Estados Unidos y suele ser muy frustrante para aficionados a la astronomía como John Spack, de Chicago, quien se las ingenió para armar su propio observatorio en la azotea de su casa.
En Chicago, como en muchas otras metrópolis, la iluminación urbana conspira contra quienes quieran observar a simple vista algo más que la luna y las estrellas más brillantes.
Si embargo, en las noches claras, este contable de 51 años sube por una estrecha escalera hasta el observatorio personal que construyó por 25.000 dólares sobre su dormitorio.
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