Nueva York, ANSA
Los candidatos a la presidencia norteamericana George W. Bush y Al Gore se transformaron, con las elecciones 2000, en "la Coca Cola y la Pepsi de la política".
Según el Wall Street Journal, WSJ, el voto de noviembre que dividió en dos a Estados Unidos es el fruto del mismo y sofisticado sistema de comercialización que los dos colosos de las bebidas sin alcohol utilizan para repartirse a los consumidores.
Los colores de las latitas inducen a la identificación: la Coca Cola, por ejemplo, es roja, como la marca del Grand Old Party --el partido republicano--; la Pepsi es azul, como la de los demócratas.
Pero la similitud entre los candidatos y las dos bebidas no es exclusivamente exterior.
"Las elecciones 2000 fueron la historia de un nuevo tipo de perfección", escribió el diario de las altas finanzas, y agregó: "Las dos campañas se transformaron en el equivalente de la Coca y la Pepsi, en cuanto captaron el mercado de tal modo que cada una tiene una mitad".
Según el WSJ, este nuevo tipo de precisión podría ser un paradigma de la política del futuro: el diario vio en su esfera de cristal otras elecciones en los años por venir en que republicanos y demócratas siguen dividiéndose la torta por partes exactamente iguales.
La historia del voto de 2000 es la de dos candidatos en constante empate: Gore y Bush reajustaron metódicamente las respectivas estrategias para asegurarse márgenes de ventaja.
Si Gore besa a su mujer en el palco de la Convención de Los Angeles y sube en los sondeos, George W. Bush responde dos días después besando a la reina negra de los "talk show", Oprah Winfrey, y le ocurre lo mismo.
Gestos como estos no son casuales: los dos antagonistas basaron su destino en inversiones sin precedentes en el estudio y en la movilización del electorado según estrategias de comercialización diseñadas por sus respectivos estrategas.
Individualizadas las zonas de guerra, los demócratas cortejaron a los afro-norteamericanos y a los sindicatos.
Entre tanto, los republicanos consolidaron la ventaja en las zonas rurales, donde reside la derecha social y religiosa.
El resultado apareció después del voto: Gore tuvo 50,1 millones de votos; Bush, 48,8 con un margen de diferencia del 0,003 por ciento.
Si ninguno de los grandes electores lo traiciona, el 18 de diciembre, George W. Bush recibirá 271 votos, uno más que el que exige el quórum del Colegio Electoral.
Son votos obtenidos gracias a Florida, un estado ganado con 578 votos sobre seis millones.
El "cabeza a cabeza" fue una realidad incluso a nivel local. Produjo un Senado dividido por mitades: 50 a 50, y una Cámara con una ventaja republicana irrelevante: 221 a 211.
Dio a los republicanos el control de 17 parlamentos estatales y a los demócratas, 16.
En una región de Minnesota el alcalde Dan Tanner fue elegido por sorteo después de haber tenido el mismo número de votos que su rival: festejó posando desnudo para Playgirl. En Cedars County, Iowa, la división fue exacta: 4.025 electores votaron por Bush, 4.025 por Gore.
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