Crawford, EEUU, AFP
"(Le) he pedido convertirse en el 65 secretario de Estado norteamericano", declaró Bush en la localidad texana de Crawford en una rueda de prensa, acompañado de su esposa, Laura, del propio Powell y del vicepresidente electo, Richard Cheney. Hoy domingo se espera que revele otros nombres de su Ejecutivo.
"Toda su vida la ha preparado para cumplir las responsabilidades que tendrá en este puesto", dijo Bush, para quien Powell es un "héroe estadounidense". "Ha sido un consejero de nuestros últimos tres presidentes y dio buenos consejos, fuerte liderazgo y un ejemplo de integridad", elogió Bush.
"Powell es tremendamente respetado tanto aquí en Estados Unidos como en el mundo", opinó Bush. "Su liderazgo y experiencia serán muy apreciados en el Departamento de Estado y será parte esencial de mi gobierno".
El general se dijo "honrado" con su designación y señaló que ésta será "una inspiración para los jóvenes afroamericanos", a quienes se dirigió poniéndoles su caso como ejemplo de lo que pueden conseguir: "No hay limitaciones para ustedes", les aseguró.
A sus 63 años, el general Powell es uno de los hombres más populares de Estados Unidos desde que en 1991 encabezó --como jefe de las Fuerzas Armadas estadounidenses-- la coalición internacional contra Irak durante la Guerra del Golfo.
Tras ascender todos los escalones del poder establecido en la sociedad norteamericana, este hijo de unos modestos emigrantes de Jamaica que creció en el humilde barrio neoyorquino del Bronx no es precisamente un militante de la causa de los negros. Aunque apoya la 'discriminación positiva' y el derecho al aborto, contra la opinión de la derecha del Partido Republicano.
Su elección, sin embargo, es un gesto de Bush hacia la colectividad negra, como la esperada de Condoleezza Rice al frente del Consejo Nacional de Seguridad.
Y es que el 90% de los negros votó el pasado 7 de noviembre por el candidato demócrata, Al Gore, como tradicionalmente ocurre desde la presidencia de Franklin D. Roosevelt (1932-1945).
Además, la comunidad negra está decepcionada tras la disputa política y judicial por el polémico escrutinio de Florida para dirimir el ganador de las elecciones, resuelta en última instancia por la Corte Suprema de la nación a favor de Bush.
Los votos de muchos ciudadanos negros se hallaban entre los miles anulados por algún defecto de forma. Gore reclamó ante los tribunales que se recontaran a mano, en la confianza de que le darían la victoria en Florida (Bush le ganó allí por sólo 537 sufragios) y, consecuentemente, la Casa Blanca.
Uno de los líderes de la comunidad negra y militante demócrata, el reverendo Jesse Jackson, habló de "elecciones robadas".
En este clima, y para tender puentes a sus rivales, Bush escogió el viernes para su primer almuerzo oficial como presidente electo a un demócrata, el senador John Breaux. Moderado del ala centrista de su partido, Breaux puede servir de intermediario con los republicanos en el Congreso, como desea Bush.
La búsqueda de la reconciliación nacional después de la pelea de Florida es tanto más necesaria para un Bush que será presidente habiendo perdido en número de votos, pues obtuvo 330.000 menos que Gore en todo el país.
La victoria se la dio el sistema electoral, en el que al presidente lo elige de forma indirecta el llamado Colegio Electoral, un organismo de 538 compromisarios representantes de todos los Estados.
De todos modos, los comentaristas políticos apuestan por que el próximo gobierno estará formado por conservadores que pertenecieron a la presidencia de George Bush padre (1988-1992).
El Colegio Electoral se reunirá mañana lunes y elegirá a Bush hijo como nuevo mandatario. Este posee 271 de los 538 delegados, sólo uno más de la mayoría necesaria, contra 267 de Gore. Los 25 de Florida en el Colegio fueron los decisivos.
Bush, quien asumirá el 20 de enero, irá mañana lunes a Washington para reunirse con dirigentes republicanos y demócratas del Congreso, y el martes lo hará con Gore y el todavía presidente Bill Clinton.
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