Una sublevación parece gestarse en el seno del gobierno español pues sus integrantes no quieren verse obligados a usar corbata para asistir al Parlamento, en momentos en que una verdadera canícula amenaza los termómetros y se impone el ahorro de energía de los climatizadores.
Ayer, el ministro español de Trabajo, Celestino Corbacho, retiró públicamente su corbata en solidaridad con su colega de Industria, Miguel Sebastián, que el miércoles se presentó sin corbata durante la sesión semanal de control al gobierno en el Congreso de los Diputados. En medio del recinto, el presidente de la Cámara, el socialista y muy formal José Bono, envió con un ujier una corbata al ministro de Industria que la dejó a un lado. Pero ayer, Sebastián devolvió el gesto a Bono y le envió un termómetro para medir la temperatura del hemiciclo. Bono minimizó el gesto de Sebastián y lo calificó de "anécdota", pero el debate no ha hecho más que comenzar. Sebastián defiende el ahorro de energía en tiempos de petróleo caro y recomendó a los empleados de su ministerio que reduzcan el aire acondicionado y se quiten la corbata. El número dos del gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE), José Blanco, estimó ayer que cada uno puede ir como quiera al Parlamento.
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