Niko Schvarz
Los cables citan declaraciones de las propias autoridades estadounidenses, según las cuales, el operativo "fue el resultado de años de intensa cooperación militar entre los ejércitos de Colombia y de EEUU" y ponen en boca del embajador de EEUU en Bogotá, William Brownfield, estas expresiones: "La verdad es que hemos logrado compaginarnos de una manera que pocas veces hemos logrado en Estados Unidos, excepto con nuestros viejos aliados, principalmente de la OTAN", haciendo referencia a las fuerzas de seguridad colombianas, que ya han recibido más de 4 mil millones de dólares en asistencia militar en los marcos del Plan Colombia (que es una ley federal de EEUU). También se consigna que "en varias ocasiones, el gobierno de EEUU debió tomar decisiones en sus más altos niveles para la operación".
Ya mencionamos la entrevista del general Freddy Padilla, jefe de las fuerzas armadas colombianas, con Patricia Janiot y divulgada por CNN a todo el mundo, en la cual se exhibió la maquette de la zona del Guaviare, con el detalle de todas las operaciones de inteligencia realizadas allí a lo largo de meses. Al respecto, los cables precisan: "Los satélites espías estadounidenses ayudaron a ubicar a los rehenes durante un período que comenzó el 31 de mayo y concluyó con el rescate del miércoles 2 de julio". Con este agregado: "Los colombianos instalaron equipos de vigilancia de video, proporcionados por EEUU, que pueden hacer acercamientos y tomas panorámicas operadas a control remoto a lo largo de ríos, que son la única ruta de transporte a través de densas zonas selváticas, indicaron autoridades colombianas y estadounidenses". Y además: "Aviones norteamericanos de reconocimiento interceptaron conversaciones por radio y teléfono satelital de los rebeldes y emplearon imágenes que pueden penetrar el follaje de la selva".
Fue mediante procedimientos de este tipo, dotados de una tecnología norteamericana de punta, que se detectó la presencia de Raúl Reyes y sus compañeros cerca de la frontera con Ecuador, lo que motivó el infame asesinato colectivo, en momentos en que se estaba poniendo en marcha un procedimiento para la liberación de Ingrid Betancourt, a cargo precisamente del Nº 2 de las FARC. El comisionado para la paz Luis Carlos Restrepo conminó a tres delegados franceses participantes en este proceso y que se dirigían a contactarse con Reyes, a que se alejaran del lugar. Pocas horas después, sobrevino la masacre del 1º de marzo. Es bueno recordarlo precisamente ahora.
La participación norteamericana está comprobada además por la actividad de sus tres agentes (Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonzalves), que fueron capturados en acción en territorio de la guerrilla y que son definidos como miembros del FBI contratados por el Pentágono y destinados (teóricamente) a actividades antidrogas en los marcos de la DEA. En realidad, forman parte del personal de la Northrop Grumman Corporation, una de las tantas agencias de colocación de mercenarios (como los que pululan en Irak y Afganistán). Esta empresa fabrica aviones y armamentos, y recibió un jugoso contrato para proveer apoyo logístico a las acciones militares de EEUU y Colombia en las zonas de conflicto. Entre los accionistas y consultantes de dicha firma figuran personajes de primer plano, que ocuparon el ministerio de Defensa y el entorno más próximo al presidente Bush, como Paul Wolfowitz y Lewis Libby (que perdieron sus cargos por denuncias de corrupción y obstrucción a la justicia). Es sugestivo que los tres agentes hayan desaparecido del mapa y no brindaran declaración alguna, como si se los hubiese tragado la tierra.
Por otra parte, no es casual la presencia en Colombia, en la víspera del operativo, del senador McCain, aspirante a suceder a Bush, que hizo alarde de un triunfo del gobierno de Uribe "con el fuerte y necesario apoyo del gobierno de EEUU".
La Agencia Bolivariana de Prensa (ABP) niega la versión del ministro de Defensa Juan Manuel Santos en el sentido de que el hecho señalado fue "una brillante operación de inteligencia" y dice que en realidad se produjo cuando dos delegados europeos, el francés Noël Sáez y el suizo Jean-Pierre Gontard, habían contactado a la dirección de la guerrilla para plantear la liberación de los rehenes. Esto nos introduce a otro aspecto de la cuestión.
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