El presidente ruso Dimitri Medvedev, en su primera cumbre del G8, se mostró firme ayer ante su homólogo estadounidense George W. Bush a propósito del escudo antimisiles que Washington planea instalar en Europa, aunque prometió cooperar en la crisis nuclear iraní.
Siguiendo los pasos de su predecesor Vladimir Putin, Medvedev, que asumió el poder en mayo, expresó sus "serias inquietudes" en torno al proyecto de escudo antimisiles en Europa y su posible despliegue en Lituania, una ex república soviética a las puertas de Rusia. El proyecto de la base antimisiles en Lituania "es completamente inaceptable para Rusia", dijo Medvedev, cuyas declaraciones fueron trasmitidas por su consejero diplomático Serguei Projodko tras la entrevista que mantuvo al comienzo de la cumbre del G8 en Toyako con Bush. En el marco de su ambicioso proyecto de escudo antimisiles, Washington quiere instalar un potente radar en la República Checa e interceptores en Polonia, a lo que Rusia se opone visceralmente. Ante las dificultades para cerrar un acuerdo con Varsovia, Estados Unidos inició conversaciones con Lituania.
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