El Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra autorizó la ordenación de mujeres obispos, un asunto muy polémico que ha provocado una gran división entre liberales y conservadores. Durante seis horas estuvieron debatiendo acaloradamente en la ciudad de York, hasta arribar por votación a la aprobación de la ordenación de mujeres obispos. No obstante, quedaba pendiente decidir los pasos que hay que dar y la manera de acomodar a los conservadores que no aceptan la autoridad de una mujer. Más de 1.300 clérigos habían amenazado, en una carta dirigida a los arzobispos de Canterbury, (primado de la Iglesia Anglicana), y de York, (número dos" de la Iglesia de Inglaterra), con dejar esa comunión si no se garantiza a los tradicionalistas el derecho a no reconocer a las mujeres obispos. La integrante del Sínodo y presidenta del grupo Mujeres en la Iglesia, Christina Rees, dijo que "hay mujeres muy capaces y muy experimentadas, con un gran talento para la Iglesia, que pueden utilizarse en nuestro ministerio de líderes en la Casa de los Obispos".
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