Buenos Aires | AFP
Entre mutuas denuncias de golpismo, amenazas contra legisladores y advertencias sobre eventuales acciones violentas, el gobierno argentino y los productores rurales comenzaron a prepararse para las concentraciones con las que buscarán medir su poder de convocatoria, mañana martes.
El gobernante Partido Justicialista (peronista) ya instaló un gigantesco palco frente al Congreso argentino, desde donde hablará el ex presidente Néstor Kirchner ante una multitud que, según los organizadores, alcanzará a las 100 mil personas.
Los productores rurales realizaron ayer decenas de asambleas en el interior del país con esporádicos cortes de rutas (piquetes) para organizar la marcha hacia Buenos Aires, donde el martes, a la misma hora que el acto de Kirchner, reiterarán su rechazo al actual esquema impositivo (retenciones) para las exportaciones de soja. Las movilizaciones apuntan a incidir en la votación del Senado argentino que el miércoles sancionará el régimen de retenciones, resistido por los productores.
El oficialismo consiguió un dictamen favorable para las retenciones de las Comisiones de Agricultura y Presupuesto del Senado, sin modificar una sola coma al texto con media sanción de Diputados.
El clima social del país ha vuelto a enrarecerse en víspera de las movilizaciones que coincidirán el martes en Buenos Aires, por las imputaciones y amenazas proferidas desde ambos sectores.
La senadora nacional oficialista Silvia Gallego, que anticipó su voto en favor de las retenciones, denunció constantes amenazas telefónicas y debió pedir custodia policial en su vivienda en La Pampa, 600 kilómetros al suroeste de Buenos Aires.
El diputado nacional Alberto Cantero, presidente de la Comisión de Agricultura de Diputados que ya sancionó el proyecto de retenciones, también recibió leyendas con amenazas y agravios en su vivienda de Río Cuarto (centro geográfico del país).
A su vez jóvenes peronistas de 16 a 20 años irrumpieron en una conferencia de prensa de Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria, y habrían amenazado: "Los vamos a matar a todos", según la denuncia policial. El ex presidente Néstor Kirchner volvió a insistir el sábado ante un centenar de intelectuales que en el país existió "un intento desestabilizador" contra el gobierno de su esposa, Cristina Fernández de Kirchner, presuntamente motorizado por los productores rurales, la oposición política e incluso un sector disidente de la "derecha peronista".
El sector disidente del peronismo se ha corporizado en torno al ex presidente Eduardo Duhalde (enero 2002-mayo 2003) y ex secretario permanente del Mercosur, que públicamente está compartiendo escenarios políticos con otros dirigentes que se han distanciado del kirchnerismo desde el inicio del conflicto con los ruralistas, a mediados de marzo.
Kirchner ha conseguido el apoyo de dirigentes políticos de centro izquierda para el acto del martes que "no es contra nadie, sino por mas democracia y más institucionalidad", según afirmó. Sin embargo, Ricardo Buryaile, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas, una de las cuatro cámaras patronales agropecuarias, afirmó hoy que Kirchner "busca siempre la confrontación" y advirtió sobre presuntos intentos desde el oficialismo de "alterar el orden" durante la concentración de los ruralistas.
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