El jefe de la diplomacia de Estados Unidos para América Latina, Thomas Shannon, llega a Bolivia hoy lunes para tratar de mejorar con el presidente Evo Morales la crítica relación bilateral, tras la expulsión de Usaid del Chapare cocalero y el cuestionamiento de La Paz al rol del embajador norteamericano.
Según la agenda del gobierno boliviano dada a conocer ayer domingo, "el secretario Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental de los Estados Unidos, Thomas Shannon, debe entrevistarse este lunes" con Morales en la casa presidencial en La Paz.
Shannon, quien estará acompañado por William McGlynn, un funcionario de la secretaría sobre narcotráfico del departamento de Estado, conversará con el mandatario boliviano sobre los últimos roces bilaterales.
El funcionario estadounidense dijo recientemente en Washington que su encuentro con Morales tiene el fin de "entender cuáles son las preocupaciones que hay en términos de relación bilateral", así como ver si "hay la manera de resolver y mejorar no sólo el tono de la relación, sino la manera de ver cómo podemos cooperar".
Morales, cuando anunció hace una semana la llegada de Shannon, dijo que tenía la intención de "conversar sinceramente con él sobre los problemas y los actos de conspiración que hemos denunciado".
El gobierno boliviano ha señalado que sus problemas no son con el gobierno de Estados Unidos, sino con su embajador en La Paz, Philip Goldberg, a quien han señalado varias veces de ser la cabeza de una conspiración de derecha contra el presidente, junto a partidos y prefectos de oposición.
Entre la más grave acusación levantada por La Paz contra el diplomático está la referida a la ayuda económica que brinda el programa Usaid que supuestamente está orientada a alentar el malestar ciudadano contra el presidente Morales, el primer indígena que gobierna Bolivia desde que se fundó en 1825.
Según el poder Ejecutivo, parte de la ayuda financiera estadounidense, que bordea anualmente los 130 millones de dólares, está dirigida a fortalecer las actividades de grupos políticos de oposición.
Sin embargo, la visión que tiene Estados Unidos sobre sus relaciones con Bolivia están más dirigidas a plantear al gobierno de que "paren las acusaciones" contra la embajada en La Paz, según dijo en los últimos días el propio embajador Golbderg, y que se garantice la labor del programa Usaid en el Chapare cocalero, de donde fue expulsado semanas atrás.
Los cocaleros pro oficialistas del Chapare, la cuna política de Morales, decidieron sacar en junio a la oficina de ayuda estadounidense de la zona, con el argumento de que conspira contra el mandatario.
El Departamento de Estado también manifestó su alarma por el asedio que miles de personas realizaron a principios de junio contra su sede diplomática en La Paz, por el rechazo local a la decisión de Washington de otorgarle asilo político a un ex ministro acusado en Bolivia por genocidio.
Estados Unidos también se alarmó, cuando ministros bolivianos censuraron la labor policial que evitó, con el uso de gases lacrimógenos, una eventual toma de la embajada por la turba.
Además, un alto jefe policial que dirigió las labores de seguridad fue removido del cargo.
Shannon también se reunirá el lunes con el ministro de Gobierno (Interior), Alfredo Rada, uno de los más fuertes críticos de Estados Unidos.
El martes visitará en la ciudad de El Alto, vecina de La Paz, una fábrica de textiles que exporta a Estados Unidos.
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