Benedicto XVI se reunió ayer lunes con víctimas de sacerdotes católicos pedófilos en Sídney para ofrecerles consuelo, momentos antes de abandonar Australia, donde realizó una visita de nueve días y emitió una histórica disculpa por los abusos sexuales de clérigos.
El esperado encuentro se produjo en la catedral de Sídney durante las horas previas a la partida del Pontífice, a las 0.32 GMT, del aeropuerto de Sídney a bordo de un Boeing 747-400 de Qantas, luego de haber participado en la metrópolis australiana en las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ).
"El santo padre Benedicto XVI celebró la mañana del lunes una misa en presencia de un grupo de víctimas de abuso sexual", informó a periodistas el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.
El Papa "escuchó sus historias y les consoló. Les reiteró su proximidad espiritual y les ofreció continuar orando por ellos, por sus familias y por todas las víctimas", dijo Lombardi, que señaló que el encuentro mostró la "preocupación por todos aquellos que han sido víctimas de abuso sexual".
El jefe de los católicos en el mundo habló con cada una de las cuatro víctimas, dos hombre y dos mujeres, en una atmósfera de "respeto, espiritualidad y emociones intensas", durante el encuentro que duró una hora, incluida la misa, detalló Lombardi.
Las víctimas "estaban agradecidas de estar ahí", afirmó en rueda de prensa el arzobispo de Sídney, cardenal George Pell, al destacar que las cuatro personas solicitaron permanecer en el anonimato.
"Lamento profundamente el dolor y sufrimiento que han soportado las víctimas", señaló el sábado Benedicto XVI, quien por primera vez no se limitó a expresar vergüenza, sino que pidió explícitamente perdón por este tema que ha hecho mella en la reputación de la Iglesia católica.
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