Por Isidoro Gilbert - Corresponsal en Argentina
Pero ocurre que quien aquí impulsa esa nominación (hay propuestas en varios países) es el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Ruckauf, cuya política de "mano dura" frente a la violencia común potenciada por las condiciones económicos sociales deplorables, no lo colocan para muchos analistas, en condición de pilotear el premio que bien merecen las Abuelas, que han podido reintegrar su propia identidad a cerca de 70 hijos de detenidos-desaparecidos y que son las que motorizan el proceso contra líderes de la dictadura por el robo de bebés en cautiverio de sus madres, que tiene a varios de ellos presos mientras aguardan el juicio.
Carlotto acepta que Ruckauf las postule para el Nobel de la Paz y dice que quien recuerde la historia del gobernador se dará cuenta de la ganancia de esta posición, pero subraya que ningún premio cambiará su "limpita" trayectoria. Y recuerda que ya el gobierno porteño la postuló para el mismo galardón.
Quien es el fogonero de este premio es el ex embajador de Carlos Menem en Washington, Diego Guelar, que oficia de "canciller" de Ruckauf y que sí tiene una larga trayectoria en el peronismo enfrentado a la dictadura. "El gobernador no hace oportunismo" asegura, pero no todos sienten lo mismo.
Entre ellos está Hernán López Echagüe, quien acaba de lanzar aquí el libro "El hombre que ríe", una biografía política de Ruckauf. En carta a Carlotto, a la que este diario tuvo acceso, le dice que "es mi obligación, como escritor, como periodista de investigación, y, por sobre todas las cosas, como persona que sufrió de diversas maneras la barbarie, informarle que los dichos de Ruckauf (donde fundamenta su propuesta) están fundados en la hipocresía, y que su historia no es similar a la de tantos políticos. "Después del golpe de marzo de 1976 el entonces ex ministro de Trabajo del gobierno de Isabel, Carlos Federico Ruckauf, recibió la protección del almirante Emilio Eduardo Massera. En más de una oportunidad Ruckauf se acercó al despacho del hombre que regenteaba el campo de exterminio que todos conocemos como ESMA.
Sobran los relatos. Semejante relación de complicidad y amistad hizo que Massera encomendara al suboficial de la Policía Federal Ramón Ramírez la custodia de los pasos de Ruckauf. Ramírez, en diálogo que tengo grabado, confiesa que durante la dictadura protegió a Ruckauf mientras llevaba a cabo otra tarea: ser custodio del intendente (brigadier) Osvaldo Cacciatore. Y, entonces, en tanto las personas desaparecían, mientras las mujeres secuestradas y embarazadas eran despojadas de sus hijos en la ESMA, Ruckauf salía a pasear con Ramírez. "¿Necesita, usted, Estela, fuentes? Las cito en mi libro, El hombre que ríe. Ramón Ramírez, el actual diputado nacional (de la Alianza) Alfredo Allende, que en más de una ocasión acompañó a Ruckauf hasta el edificio de la Armada." Otro debate.
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