El interrogatorio el cuarto desde mayo tuvo lugar en la residencia oficial en Jerusalén de Olmert, que tiene 62 años.
La policía no hizo declaraciones pero se presume que el interrogatorio se centró en la acusación de que Olmert recibió, ilegalmente, fondos para sus campañas electorales y otros usos de un empresario estadounidense.
Asimismo, está acusado de haber presentado múltiples facturas de los mismos viajes al extranjero a diferentes instituciones, privadas y públicas.
El interrogatorio se produjo dos días después del anuncio de su intención de dimitir tras las elecciones primarias que celebrará su partido, el centrista Kadima, el 17 de setiembre, para elegir un nuevo líder y a las que tampoco se presentará. Su decisión ha puesto en entredicho las ya lentas negociaciones de paz con los palestinos bajo el respaldo de Estados Unidos y los actuales contactos indirectos con Siria, además de revivir el espectro de una crisis política en Israel.
Olmert se enfrentó a un creciente número de voces que exigían su dimisión ante los seis escándalos por su presunta conducta dudosa durante los años anteriores a su llegada a la jefatura del gobierno, en 2006, como alcalde de Jerusalén y ministro de Industria.
"Cometí errores y lo lamento", declaró el miércoles cuando anunció su decisión de retirarse.
"Dejaré mis deberes de una forma honorable, justa y responsable, al igual que actué en mi cargo. Luego probaré mi inocencia", aseguró. El jefe del gabinete de Olmert, Yoram Turbowicz, entregó el jueves su carta de dimisión, anunció el viernes la Presidencia del gobierno israelí. Turbowicz es considerado muy cercano al primer ministro y su hombre de confianza en las relaciones con la administración estadounidense.
En este clima, y con la carrera por su sustitución al frente de Kadima ya abierta, el futuro de la coalición gubernamental de Olmert aparecía el viernes muy incierto. Según la prensa israelí, gane quien gane las primarias de Kadima, lo más probable es que sea incapaz de formar una nueva coalición. Esto significaría que Olmert podría seguir al frente de un gobierno temporal durante meses hasta la celebración de elecciones anticipadas. "No creo que haya muchas posibilidades de formar un gobierno liderado por Kadima dada la actual turbulencia del mundo político y la dificultad de restablecer la calma", señaló el viceprimer ministro Haim Ramon.
Según un sondeo publicado el viernes, si se convocaran elecciones, los partidos de derecha las ganarían.
La encuesta publicada por el diario Haaretz señala que una coalición de partidos de derecha podría dominar el Parlamento (Knesset) y eso le daría capacidad para nombrar al primer ministro, que seguramente sería el líder del Likud, Benjamin Netanyahu.
El sondeo también precisa que si la ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, gana las primarias de Kadima y se convierte en su nuevo líder, ese partido obtendría 26 de los 120 escaños del parlamento unicameral (Knesset), mientras que el Likud lograría 25.
Pero si el nuevo líder de Kadima fuera el segundo candidato, el ministro de Transportes Shaul Mofaz, considerado un "halcón", el partido centrista sólo lograría 19 escaños.
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