Un hombre con una capucha negra vierte agua en la cara de un prisionero que viste un traje naranja y está atado sobre una tabla. No se trata de un preso ni se encuentra en la base naval de Guantánamo. Es una atracción del parque temático de Coney Island (Nueva York).
Esta escena, que emplea robots, es una instalación creada por el artista Steve Powers para criticar la técnica de asfixia simulada (waterboarding, en inglés). Técnica que EEUU ha admitido emplear en sospechosos de terrorismo y que grupos de defensa de Derechos Humanos califican de tortura. En esta atracción un letrero dice "El emocionante juego del ahogamiento simulado". En él aparece el personaje de caricaturas Bob Esponja atado y exclamando "It don't Gitmo better!", un juego de palabras con la frase "¡No hay nada mejor!" y la abreviación en inglés de la palabra Guantánamo, Gitmo, donde permanecen 265 personas detenidas. El público puede observar a través de una ventana con rejas y poner un dólar en la máquina para que los robots comiencen a actuar.
No ha sido en Springfield sino en la ciudad española de Avilés. Homero Simpson ya ha quedado inmortalizado en una moneda de euro, sustituyendo el perfil del Rey Juan Carlos I.
Se desconoce si hay más copias en circulación o si se trata de una sola, pero el dueño de una tienda de golosinas no salía de su asombro cuando al hacer el recuento de la recaudación del día se encontró con la moneda acuñada a la perfección con el rostro del irreverente personaje.
"La moneda tiene que estar hecha por alguien que se dedique a ello, el trabajo es impresionante", dijo José Martínez, dueño de la tienda.
Mientras que en una cara conserva el mapa de la Unión Europea, la otra ha sido tallada y alterada de tal forma que reproduce la calva, los ojos redondos e incluso la barba de Homero.
"Alguien me ofreció 20 euros por ella", contó Martínez, que señaló que no ha querido venderla, aunque "claro, todo en la vida tiene un precio". Aún queda por saber si el autor del euro-homer es un artista frustrado o sólo un bromista, pero de momento el hallazgo corre como la pólvora entre las páginas de Internet dedicadas a la familia de Springfield.
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