Los cornudos italianos tienen una vida cada vez más difícil. A los inconvenientes asociados inevitablemente con la infidelidad de parte de la pareja, ahora se suma una nueva vergüenza: la de ver su nombre expuesto en público, en listas prolijamente compiladas por anónimos vecinos acaso demasiado bien informados. En Canicattí, pequeña localidad en provincia de Agrigento (Sicilia) la denuncia pública de infidelidad llegó de noche, con unos 20 mil volantes distribuidos por todo el pueblo.
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