Guayaquil | AFP
"Mis primeras palabras son de profundo agradecimiento al pueblo ecuatoriano dentro y fuera de la patria (...) porque hemos ganado abrumadoramente", dijo Correa en una conferencia de prensa en la ciudad de Guayaquil.
El jefe de Estado fue reelegido hasta 2013 con un promedio del 55% de los votos, según tres sondeos a boca de urna.
El presidente de Ecuador, Rafael Correa ideó la fórmula del éxito para un país inestable: gastar en los pobres, ridiculizar a la oposición, hablarle duro a Washington y pregonar el fin del capitalismo.
Correa, de 46 años y con apenas dos como jefe de Estado, es el hombre de los récords en la política ecuatoriana: el líder más popular, con más triunfos electorales en menor tiempo y el primero en conseguir una histórica reelección hasta 2013 en las últimas tres décadas.
El mandatario llegó al poder en 2006 justamente con un desafío: terminar su mandato. Quizá por eso sorprende que apenas dos años después sea reelegido por mayoría absoluta -incluso sin la necesidad de un balotaje- y luego de que sus tres antecesores fueron derrocados en una década marcada por la inestabilidad política.
Correa, quien se presenta como un católico humanista de izquierda, también superó tres pruebas en las urnas que le permitieron sacar adelante la actual Constitución.
El presidente resume en una palabra su "revolución ciudadana" y es "justicia". En ese propósito Correa ha sido tan despiadado con sus enemigos como generoso con sus aliados. Ajustó cuentas con los partidos tradicionales y la prensa, expropió bienes a los banqueros, forzó a las petroleras a cambiar sus contratos en beneficio del Estado, suspendió el pago de la deuda externa que consideró ilegítima y les propuso a los acreedores la recompra con un descuento de 70%.
El presidente de Ecuador, Rafael Correa ideó la fórmula del éxito para un país inestable: gastar en los pobres, ridiculizar a la oposición, hablarle duro a Washington y pregonar el fin del capitalismo.
Además, realzó el carácter de su victoria y planteó una concertación nacional aunque advirtió que "no todos podrán entrar en ese acuerdo", refiriéndose explícitamente a sus principales oponentes, Gutiérrez y el magnate bananero Alvaro Noboa.
"Mientras nosotros ganemos, las elecciones será nuestro proyecto político y económico el que se imponga (...) No podemos concertar contra lo que siempre hemos luchado", indicó.
Asimismo, se defendió de las críticas frente a su manejo de la crisis económica y delineó un programa centrado en la atención de los pobres, acceso al crédito e inversión pública.
"Lo hemos hecho extraordinariamente bien para una crisis gravísima como esta", afirmó el líder socialista, subrayando que pese al desempleo de 8,6 % en Ecuador la tasa es una de las más bajas con respecto a países como Estados Unidos y Colombia.
Correa, aseguró que "enfatizará" su proyecto socialista, que comparte con sus homólogos de Venezuela y Bolivia.
En ese sentido sostuvo que "El socialismo por supuesto (que seguirá), si por eso ha votado el pueblo ecuatoriano", y agregó "¿Cuándo hemos ocultado nuestra orientación ideológica? Vamos a enfatizar esa lucha por la justicia social; por la justicia regional (...) vamos a seguir la lucha para eliminar toda forma de explotación laboral dentro de nuestra convicción socialista: supremacía del trabajo humano sobre el capital".
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