Niko Schvarz |
El acuerdo firmado entre EEUU y Colombia el 30 de octubre, transforma a Colombia en una nación intervenida. Es el portaviones de EEUU en la región. Fidel Castro habla de la anexión de Colombia a la potencia imperial.
Por algo el presidente Uribe se negó a dar a conocer su texto, a pesar del requerimiento de todos los presidentes en la Cumbre de Unasur, el 28 de agosto en Bariloche, y se publicó recién tres días después de su firma entre el canciller colombiano y el embajador norteamericano. Por eso también Uribe lo sustrajo al debate del Congreso, a pesar del dictamen concluyente del Consejo de Estado al respecto. Se tramó en secreto uno de los máximos actos de entrega de la soberanía de la historia americana.
Se ha dicho que "se trata de una patente de corso para que los militares norteamericanos, sus familias y los contratistas de ese país ejerzan actividades en Colombia sin atender las leyes nacionales, poniendo en grave riesgo la seguridad nacional. Es inadmisible que el gobierno de Uribe no sólo haya cedido sin contraprestación alguna buena parte del territorio nacional, con promesas de que podrán seguir otorgando más prebendas a los invasores norteamericanos, sino que además incurre en flagrantes violaciones a la Constitución, perfectamente denunciadas por el Consejo de Estado". Los conceptos pertenecen al PC colombiano, integrante del Polo Democrático, con el agregado de que "la violación de la soberanía se extiende para eximir a EEUU de cualquier pago por el uso de bienes que le pertenecen al Estado colombiano, incluidos aeropuertos, puertos marítimos, carreteras nacionales, el espectro radioeléctrico, edificaciones, servicios públicos y otros apoyos". Todo esto para actuar en operativos dentro y fuera del país, en una extraterritorialidad sin limitaciones. En efecto, el artículo III del acuerdo establece que ambos países se comprometen a profundizar su cooperación en áreas tales como interoperabilidad, procedimientos conjuntos, logística y equipo, entrenamiento e instrucción, intercambio de inteligencia, capacidades de vigilancia y reconocimiento, ejercicios combinados, y otras actividades acordadas mutuamente". Aquí cabe todo y en cualquier parte, sin olvidar que los C-17 que despeguen de Palanquero pueden llegar a Tierra de Fuego sin reabastecimiento.
A todo esto se agrega la inmunidad sin límites (lo más parecido a impunidad) otorgada a los militares yankis y también a sus familiares y personas a cargo, que podrán hacer lo que les venga en gana sin que la Justicia colombiana pueda intervenir cuando, como ocurre en otras latitudes (EEUU tiene ahora 872 bases desparramadas por el mundo, con 190 mil soldados en 46 países), ese personal abuse de su uniforme, de su investidura o cometa violaciones y ataques contra la población lugareña. (A estos temas nos referimos en las notas de los días 3, 5 y 6: "Las bases yankis en Colombia", "El acuerdo secreto sobre las bases" y "Palanquero en el eje del plan"). Agregamos que Colombia es el único país latinoamericano que envió tropas a la guerra de Corea.
El acuerdo con EEUU ha provocado alarma y reacciones adversas a lo largo de América del Sur, generando medidas defensivas contra lo que se considera una amenaza cierta de agresión, particularmente por parte de Venezuela y Ecuador, de lo cual hay antecedentes. Tropas colombianas, dotadas de sistemas de inteligencia y espionaje de EEUU (como los que se pondrán en acción en gran escala por el acuerdo) invadieron Ecuador en Sucumbíos el 1º de marzo de 2008, efectuaron allí una masacre, lo que motivó la ruptura de relaciones que persiste al día de hoy. Por efecto del acuerdo, las relaciones entre Colombia y Venezuela han sido congeladas, y se verifica una situación de extrema tensión en la frontera, donde el gobierno bolivariano acaba de enviar un refuerzo de tropas. En la misma zona se han producido infiltraciones de agentes del DAS colombiano (sistema estatal de espionaje que depende directamente de Uribe), los cuales han sido capturados y se les ha intervenido documentos del gobierno colombiano que evidencian la existencia de planes de agresión contra Venezuela (Plan Falcon), contra Ecuador (Plan Salomón) y contra Cuba (Plan Fénix), según denunció exhibiendo las pruebas el ministro de Relaciones Interiores y Justicia venezolano, Tarek El Aissami.
Simultáneamente se intensifica la acción del DAS al interior de Colombia. Se ha demostrado que está en estrecha conmixtión con las bandas asesinas de los paramilitares, las que a su vez actúan en coordinación con destacamentos del ejército en la represión del movimiento sindical y popular y de los defensores de DDHH, cuyas víctimas son presentadas como provocadas en enfrentamientos con la guerrilla (casos de los "falsos positivos"). Varios jefes del DAS han sido expulsados y encarcelados, como Jorge Nogueira, porque la Justicia comprobó esta actividad criminal. Pero el organismo siguió practicando esa política, el espionaje a los magistrados (la Corte Suprema de Justicia está enfrentada con Uribe) y a dirigentes políticos y periodistas opositores, como es el caso de Hollman Morris, de Telesur, que denunció la persecución de que es objeto. Ayer Daniel Viotto de CNN le hizo un reportaje al actual capo del DAS, Felipe Muñoz, en el que éste intentó cínicamente lavarle la cara al organismo.
El acuerdo sobre las bases militares corona este andamiaje de represión y entrega de soberanía.
"Viernes 30 de octubre 2009. Un día que pasará a la historia de la vergüenza, la infamia y la humillación nacional. Vergüenza de que Colombia se transforme en una gran base militar norteamericana. De un ejército plagado de mercenarios que apuntan sus fusiles y sus bombas contra nuestros hermanos del continente". (De un dirigente del Polo Democrático).
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