Medina acababa de grabar su programa dominical "La Patada", en el cual por 28 años había denunciado temas de corrupción en las diferentes esferas sociales del país.
En octubre del año pasado, el periodista de origen colombiano y naturalizado costarricense denunció ante la opinión pública una serie de anomalías en una emisora radial católica. Una investigación subsiguiente llevó al cierre de la emisora hace aproximadamente dos meses.
En noviembre Medina fue amenazado de muerte y en mayo de este año alguien hizo varios disparos contra su casa que no hirieron a nadie.
Medina obtuvo protección policial, pero justamente el mes pasado le envió una nota de agradecimiento al director de la Fuerza Pública donde le solicitaba que ya no enviara más a los efectivos policiales a custodiar su vivienda.
La reacción de la prensa nacional fue inmediata. Elberth Durán, director de Radio Reloj, calificó el hecho como "un acto injustificado y sin perdón alguno porque también fue un atentado contra la libertad de expresión y prensa".
El director del periódico La Nación, Eduardo Ulibarri, pidió "una investigación rápida, pues esto contribuye al deterioro del clima de convivencia en el país y es sumamente peligroso para la libertad de expresión, de crítica y denuncia, que es un elemento básico de cualquier sociedad democrática y civilizada".
Cinco días antes del asesinato de Medina Pérez, se había realizado un foro público en la capital, San José, organizado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en el cual los participantes consideraron que en Costa Rica se violentan cuatro de los principios establecidos en la Declaración de Chapultepec, que garantiza el derecho a la libertad de prensa.
Esta es la primera vez desde tiempo inmemorial que un periodista resulta asesinado en Costa Rica, motivo por el cual ha crecido la tensión en los últimos días entre los comunicadores del país. Hasta la fecha, son pocas las pistas que se tienen sobre el asesinato.
El Presidente de la República, Miguel Ángel Rodríguez, expresó también su repudio ante el hecho y manifestó en declaraciones dadas a los medios de comunicación, que "las circunstancias que rodean la muerte de Parmenio Medina hacen que todo el país sufra, pues la sociedad costarricense se ha caracterizado por su tolerancia, por recurrir a las soluciones entre las personas por medio del diálogo y el acuerdo, con el fin de evitar la violencia".
Por último, dijo: "Recuerdo a Medina como un hombre valiente, honesto, que defendía lo que creía".
En una medida de lo serio que Rodríguez y su gabinete han tomado el asunto, el gobierno dio un asueto de dos horas, de las 10 a.m. a las 12 el martes 17 de julio, para que el pueblo pudiera asistir a una marcha contra la violencia. A los asistentes se les pidió vestir de blanco y llevar flores del mismo color.
Diversas organizaciones sociales proponen pedir un alto a la corrupción y abogar por la libertad de expresión. También se planea ofrecer un homenaje al periodista fallecido. *
(Tomado de la revista digital Pulso del Periodismo)
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