ISIDORO GILBERT
El desafío es fuerte porque es invierno, la noche es larga y fría y 150 mil personas participan de 300 piquetes según sus promotores (para el gobierno el número es muy inferior). Todos dispuestos al reto, especialmente en el centro neurálgico de la movilización, en La Matanza, partido del Gran Buenos Aires, donde miles de personas acamparon rodeadas de fogones y la olla solidaria en el kilómetro 22 de la ruta nacional 3. En la provincia de Buenos Aires, la movilización fue muy importante.
La ministra de Trabajo Patricia Bullrich afirmó que envió cerca de 500 inspectores para verificar que quienes reciben los planes "Trabajar" realizaban efectivamente sus tareas, o no eran obligados a ir al piquete. "Los inspectores están de paro como todos los empleados públicos. Han enviado a militantes de "Franja Morada (brazo estudiantil del radicalismo)", replicó el líder de este sector, el concejal del Frepaso, Luis D'Elía. Para confirmar la espontaneidad de la participación, la TV tomó testimonios de numerosas personas desocupadas que refutaban la hipótesis oficial de que hubo coerción para que los cesantes fueran a las rutas o a cortar calles.
El número de beneficiados por el Plan Trabajar, sencillas tareas de mantenimiento en comunas, es de cien mil, y en general lo administran ONGs o autoridades comunales.
En general, los cortes dejaron siempre un camino cercano alternativo y únicamente se produjeron aglomeraciones de vehículos. Pero en una comuna de la provincia de Salta, la ocupación de un edificio municipal generó incidentes y detenciones. En Tierra de Fuego, un vehículo fue incendiado.
Pero los grandes puentes de accesos a ciudades en todo el país que estuvieron cortados, o lo fueron por tiempos breves, o en una sola mano, ante la mirada de gendarmes o policías.
El que une Clorinda con el Paraguay, fue bloqueado con las autoridades comunales a la cabeza.
No hubo, casi, provincia sin movilización, grande o pequeña. En Neuquén la marcha central convocó a miles de personas. En Córdoba hubo cortes en ocho puntos diferentes de la provincia. Algo nuevo: la presencia de los universitarios, castigados por los recortes de presupuesto.
Para hoy la jornada se caracterizará por las largas caravanas y marchas callejeras que deben desembocar en Plaza de Mayo, el histórico paseo de los grandes acontecimientos. Se sumarán a la peregrinación que caminará desde La Matanza, los empleados públicos que desde ayer están de paro, centros estudiantiles, entidades de pequeños comerciantes en el marco de una huelga promovida por la Central de Trabajadores Argentinos (CTA). Las dos CGT, con distintas emociones, se despegan de esta movilización.
De algunos cortes participaron en la víspera productores agropecuarios que reclaman créditos a tasas no usurarias. La avenida que conduce al Aeroparque porteño fue bloqueada por los trabajadores de Aerolíneas Argentinas que hace meses bregan por evitar que la empresa vaya a la quiebra.
A Dios rogando, y con el mazo dando. Por haber sido la víspera jornada de festejo religioso por San Cayetano, patrono de los desocupados, en la basílica del barrio de Liniers se repitieron las largas colas para tocar la imagen del Santo, pedir trabajo, agradecer quien lo tiene. Fue la otra cara del nuevo día de cortes de rutas por el mismo deseo.
El cardenal porteño, monseñor Jorge Bergoglio, cuestionó que los pobres sean "perseguidos por reclamar trabajo mientras los ricos eluden la Justicia y son aplaudidos".
El arzobispo de Buenos Aires habló en la homilía de esa celebración, en la que también marcó que "la gente pobre está en la calle y la rica festeja fastuosamente". El prelado valoró "la entereza de quien tiene bronca, pero sabe protestar y reclamar sin hacer daño". Palabras duras en tiempos duros. *
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