Seis niños figuran entre el número de muertos, precisó la televisión israelí. Este balance no es definitivo. Los heridos están repartidos en todos los hospitales de la ciudad, algunos en estado crítico, precisaron las autoridades israelíes.
Un kamikaze palestino aparentemente penetró en una pizzería de la cadena Sbarro, situada en pleno centro de la ciudad, en la esquina de las calles Jaffa y King George, y activó los explosivos que llevaba encima, indicó la radio militar israelí, citando a responsables de la policía.
El artefacto explosivo contenía clavos, lo que explica el elevado número de muertos y heridos, añadió la misma fuente.
Un interlocutor anónimo reivindicó, en nombre del Jihad islámico, el atentado y afirmó, en una llamada telefónica a la AFP en Ammán, que su movimiento estaba dispuesto a cometer ataques similares en otras ciudades de "Palestina", haciendo referencia al territorio israelí, en especial en Tel Aviv.
En un comunicado recibido por la AFP en Beirut, el mismo movimiento reivindicó el atentado asegurando que había sido cometido por un palestino de 23 años, Hussein Omar Abu Nassaeh.
"Israel debe reaccionar", advirtió el ministro israelí de Comunicaciones, Reuven Rivlin, mientras que la dirección palestina atribuyó la responsabilidad del ataque al primer ministro israelí Ariel Sharon.
"Los palestinos deben comprender que tendrán que pagar un precio por la política de sus dirigentes", subrayó Rivlin.
"Pensamos que Sharon es el responsable de lo que sucedió en Jerusalén. Fue él quien provocó (a los palestinos) y fue él quien lo deseó", replicó, por su parte, el ministro palestino de Información, Yasser Abed Rabbo.
Según él, "los actos de violencia y de terrorismo son el resultado de la política de asesinatos del primer ministro israelí y la Autoridad Palestina no puede ser considerada responsable".
Un jefe político del Jihad islámico en Gaza justificó el atentado. "¿Qué puede esperar Israel de un pueblo al que martillea, mata y hace pasar hambre?", se preguntó Nafezz Azzam.
Un dirigente del otro movimiento radical islamista palestino, el Hamas, afirmó que los ataques anti-israelíes se iban a intensificar, sin reivindicar el atentado. "Esperamos una intensificación de este tipo de operaciones", declaró a la AFP en Gaza Abdelaziz Rantissi.
Tras la explosión, el sector fue cerrado por las fuerzas de seguridad y los artificieros registraron el lugar buscando otras eventuales cargas explosivas.
Desde hace varias semanas las fuerzas de seguridad israelíes estaban en alerta ante el miedo a una respuesta palestina a las recientes operaciones de asesinatos selectivos contra activistas palestinos acusados de "terrorismo".
El presidente estadounidense, George W. Bush, deploró "enérgicamente este acto terrorista", señalando que ello "demuestra nuevamente la necesidad de romper el ciclo de la violencia" en la región, dijo su portavoz Scott McClellan.
El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, y el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, también condenaron el atentado perpetrado en Jerusalén oeste.
En el lugar de la explosión, personas ensangrentadas estaban tendidas en la vereda en medio de pedazos de vidrio.
En la pizzería, cuyo frontis resultó completamente destruido, los clientes yacían en el suelo, en medio de mesas y sillas caídas.
Según el Jihad, el atentado fue cometido con las botellas de gas del restaurante que habían sido manipuladas con antelación. Varios palestinos trabajaban en el establecimiento
La policía israelí ocupó anoche la Casa de Oriente, sede oficiosa de la Organización de Liberación de Palestina (OLP) en Jerusalén oriental.
"La Casa de Oriente fue ocupada y cerrada hasta nueva orden porque era un centro de incitación a la violencia", declaró el director de la oficina de prensa gubernamental, Daniel Seaman.
Dos guardias fueron golpeados durante la operación contra el edificio, indicó por su parte un responsable palestino, Hatem Abbel Kadar. Al mismo tiempo, aviones de combate israelíes bombardearon durante la noche un puesto policial palestino en la ciudad cisjordana de Ramalá, al norte de Jerusalén, comprobó la AFP.
Un F16 disparó tres cohetes contra el puesto de policía situado en la parte sur de la ciudad y destruyó la construcción sin causar víctimas. *
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