BOGOTA, AFP
Por lo menos cien personas murieron desde la semana pasada en los hechos relacionados con la ofensiva militar y las incursiones de las marxistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, 16.500 efectivos) y del guevarista Ejército de Liberación Nacional (ELN, 4.500) en diversas zonas del país.
Asimismo, Colombia volvió a vivir desde el jueves bajo el temor de los ataques dinamiteros urbanos.
El ELN y grupos desconocidos lanzaron atentados con bombas en las ciudades de Cúcuta (noreste, frontera con Venezuela) y Medellín (noroeste), así como en la cercana localidad de Marinilla, en hechos que dejaron un muerto, 68 heridos y grandes daños materiales.
El portavoz del ejército, capitán Jorge Flores, dijo ayer viernes a los periodistas en el cocalero departamento de Guaviare (sureste), el epicentro de la ofensiva contraguerrillera, que las operaciones de la fuerza de tierra y la aviación militar continúan sin tregua y que los soldados trataban de rescatar los cadáveres de "muchos" guerrilleros.
La acción de las tropas regulares también se extiende a los selváticos y cocaleros departamentos de Guainía, Meta y Vichada (sureste), donde han desertado unos 20 combatientes de las FARC, de acuerdo con el alto mando castrense.
Un funcionario de la Comisión Permanente de los Derechos Humanos destacado en la ciudad de Villavicencio, la capital de Meta, dijo telefónicamente a la AFP que ese organismo se estaba poniendo al corriente de la situación de los prisioneros y averiguando si algunos campesinos y otros civiles han resultado afectados por los bombardeos militares.
A su vez, un alto responsable del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) consultado por la AFP en Bogotá dijo carecer de información sobre las bajas que el ejército dice haberle causado a las FARC.
El ejército, que combate con unos 6.000 soldados y cuenta con aviones y helicópteros artillados provistos de equipos de visión nocturna, anunció el jueves su decisión de aniquilar o lograr la rendición de los más de 2.000 rebeldes de las FARC que dice tener cercados en esa región.
"Esto va a terminar con una entrega masiva de guerrilleros, si es que antes no los traemos en bolsas negras (muertos); sólo cuando el bloque (de las FARC) esté aniquilado saldremos de esta región", dijo el general Carlos Fracica, a cargo de la operación contrainsurgente.
Fracica consideró como "muy poco probable" que los rebeldes puedan eludir el cerco militar y volver a la zona despejada de 42.000 km2 del sur del país, escenario desde enero de 1999 del diálogo de paz sin cese al fuego con el Gobierno y bajo control guerrillero desde noviembre de 1998.
El alto mando guerrillero no se ha pronunciado aún sobre las aseveraciones de los militares.
Mientras, los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, extrema derecha), enemigos acérrimos de las FARC y el ELN, felicitaron al ejército por el "éxito" de sus acciones ofensivas. "Con un ejercito así comenzamos a sobrar las autodefensas", señaló en un comunicado el jefe de la "dirección política" de las AUC, Carlos Castaño.*
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