La violencia seguía presente en el terreno, con un muerto y 28 heridos palestinos, en el undécimo mes de la Intifada.
"La operación de Beit Jala se mantiene y se desconoce el tiempo que necesitará el Ejército para concluir su (actual) misión", declaró el general Gershon Yitzhak, comandante de las fuerzas israelíes en Cisjordania.
El gobierno del primer ministro israelí, Ariel Sharon, habilitó al Ejército a adoptar "todas las medidas necesarias para que cesen los disparos contra Gilo", destacó, refiriéndose a ese barrio de colonización judía ubicado en la periferia de Jerusalén este, ocupada y anexada por Israel desde junio de 1967.
Sin embargo, durante la jornada se registraron disparos palestinos esporádicos en dirección de militares israelíes en Beit Jala y en Gilo. Los militares respondieron, hiriendo a dos palestinos.
La madrugada del martes, el Ejército israelí invadió "posiciones dominantes" en Beit Jala, luego de disparos palestinos desde esa localidad contra Gilo, los primeros desde hacía dos semanas.
Durante la incursión israelí murió un policía palestino y ocho palestinos resultaron heridos, uno de ellos de gravedad. Entre las filas del Ejército israelí no se registraron víctimas.
Mientras tanto, decenas de miles de personas asistieron en El Biré, Cisjordania, a los funerales del jefe del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), Abú Alí Mustafá, asesinado el lunes por Israel.
El presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, recibió condolencias en Gaza, donde miles de palestinos llamaron a vengar la muerte del jefe del FPLP.
El número dos de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Mahmud Abbas (Abú Mazen) asistió a los funerales, que se desarrollaron en un ambiente de recogimiento, marcados por llamados a la venganza y violentas diatribas contra Estados Unidos.
"Estados Unidos es la cabeza de la serpiente y debe ser tratado como tal. Todos los mártires de la historia (contemporánea), de América Latina a Palestina fueron asesinados con armas norteamericanas", declaró Wissam Rafidi, un responsable del FPLP.
En Yedda, Arabia Saudita, la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) calificó el asesinato del jefe del FPLP de "nuevo crimen salvaje".
Para los palestinos y para el mundo árabe, las declaraciones del pasado viernes del presidente norteamericano George W. Bush, reprochando a Arafat no hacer lo suficiente para reducir la violencia, fueron interpretados por Israel como una "luz verde" para seguir adelante su ofensiva.
En el sur de Cisjordania un miembro de la seguridad preventiva palestina murió alcanzado por un disparo de un tanque israelí contra un retén palestino. Otros cuatro palestinos, miembros de la Fuerza 17, guardia de Arafat, resultaron heridos en la entrada de la localidad de Dura, cerca de Hebrón. Con ese deceso asciende a 749 la cantidad de muertos desde que comenzó la Intifada, entre ellos 573 palestinos y 154 israelíes.
También durante la noche y en la Franja de Gaza, el Ejército israelí derribó con excavadoras 14 viviendas en el sector de Rafá (sur), durante una incursión que duró varias horas.
Otras 20 casas resultaron dañadas y 22 palestinos fueron heridos, cuatro de ellos de gravedad: dos mujeres y dos jóvenes fueron alcanzados por esquirlas de obuses.
Estados Unidos reclamó este martes a Israel que retire sus fuerzas de la localidad autónoma de Beit Jala, en Cisjordania, al estimar que su presencia allí "agrava las cosas".
"Los israelíes deben comprender que incursiones como ésta no resuelven los problemas de seguridad, sino que sólo agravan las cosas", declaró el portavoz del departamento de Estado, Richard Boucher.
"En consecuencia, pensamos que los israelíes deberían retirar sus fuerzas de esa zona", añadió ante en declaraciones a la prensa.
Bocher dijo igualmente que los palestinos debían "cesar los disparos y los ataques" contra blancos israelíes, en particular en Gilo, una colonia judía en la periferia de Jerusalén este.*
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