El "Parque de la Memoria", un polémico proyecto para recordar a las víctimas del terrorismo de Estado, fue inaugurado oficialmente ayer en Buenos Aires con la presencia de entidades defensoras de derechos humanos, legisladores y representantes del gobierno de la capital argentina.
El proyecto surgió de una iniciativa de entidades humanitarias locales, entre ellas Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, para recordar a las víctimas de la última dictadura militar (1976-83) pero luego se extendió a otros asesinatos políticos cometidos algunos años antes.
Sin embargo, el Parque no cuenta con el beneplácito de las Madres de Plaza de Mayo que preside Hebe de Bonafini, quienes insisten en reclamar justicia y se oponen a la "institucionalización" de la memoria de los crímenes de lesa humanidad.
Hoy, en coincidencia con la Semana del Detenido-Desaparecido en América Latina, se inauguró el primer monumento del Parque, titulado "Victoria", en un predio situado a orillas del Río de la Plata, patético símbolo del horror, pues a sus aguas fueron arrojados vivos muchos de los secuestrados durante los años de plomo.
El proyecto, transformado en 1998 en una de las primeras leyes del Parlamento de la Ciudad de Buenos Aires --creado en diciembre de 1997-- con el voto a favor de 57 legisladores sobre un total de 60, incluirá los nombres de los miles de víctimas de la represión en Argentina desde 1970 hasta 1983.
En el acto de esta mañana, "muy emotivo" según los Familiares presentes, 1.600 fotos de desaparecidos y asesinados "daban testimonio elocuente del propósito de la iniciativa", dijo a ANSA la diputada justicialista (peronista) Alicia Pierini, una de las impulsoras del Parque.
"Fue un acto muy emotivo. Se pudo palpar el acierto del lugar elegido y, además, reafirmó una vez más la vigencia del acuerdo cívico en rescatar la memoria de los desaparecidos y asesinados", agregó Pierini.
Además del rechazo global a la iniciativa de las Madres de Plaza de Mayo, de un grupo de Hijos de desaparecidos y de la Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos, no falta quien manifiesta ahora preocupación por una eventual instrumentación política del proyecto.
Laura Bonaparte, madre de tres desaparecidos y en cuya familia hay nueve víctimas de la dictadura, consideró en diálogo con esta agencia que el acto de hoy "no fue algo serio".
"Fue un acto partidista, entre otros del actual jefe del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, con miras a las próximas elecciones legislativas de octubre. Esto no es correcto. Es una burla al pueblo y a la memoria de los desaparecidos. No fue un acto serio", enfatizó Bonaparte.
Sólo dos discursos se escucharon en la inauguración del parque, el de Ibarra --del centroizquierdista Frepaso, en el gobierno-- y el de Mabel Gutiérrez, de Familiares de las víctimas.
Entre otros representantes de organizaciones defensoras de los derechos humanos, el acto de hoy contó con la presencia de Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de La Paz 1980. *
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