Queridos compañeros: No puede haber un acto, una expresión más contundente de esta pueblada que se ha convertido el Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría que estos miles y miles, centenares de miles de orientales que aquí están. Este es el último acto de la campaña, y cuando digo el último es porque esto demuestra que es el último. Ha sido una campaña larga. Hace ocho meses, desde el mes de febrero estamos recorriendo el país, a lo largo y ancho del mismo, en ciudades y pueblos, en la campaña, en todas partes hemos sentido como iba y va creciendo la esperanza nacional de tener un gobierno nacional, popular y democrático. Como la gente pone y deposita sus esperanzas en esta fuerza política, como a la gente le volvió la alegría, la sonrisa, volvió el ánimo, volvió la fe en el país en que éste es un gran país, y en la medida en que sea gobernado con honestidad, con austeridad, con sensibilidad, habrá lugar para todos.
Hemos visto ahora, cuando veníamos al acto, decenas, también miles de personas que se incorporan con entusiasmo, con alegría y que desmienten rotundamente, a algunos que dicen por ahí que a los jóvenes no les interesa la política, vaya si les interesa. Aquí están ellos con su alegría, con su proyección de futuro, con sus caras pintadas, diciéndonos: Adelante, vamos adelante uruguayos, que hay otro país posible. Hemos sentido esa enorme responsabilidad, ser abanderado de esta fuerza política no es una tarea sencilla.
Pero créannos. Que después de haber visto durante tantos años como los gobiernos electos no cumplían con sus programas, no cumplían con los que se comprometían. Aquí hay un compromiso indisoluble de cumplir definitivamente las bases programáticas que hemos acordado con los orientales. ¡Sabremos cumplir! como nos dice nuestro himno nacional. Y así como nosotros, el cinco de febrero pasado, cuando nos hacían el honor de invitarnos a participar del 33 aniversario de la fundación del Frente Amplio, aquí sobre la avenida 18 de Julio, denunciábamos aquel incumplimiento del contrato entre el Partido Nacional y el Partido Colorado, así hoy la gente nos pide Por favor, cumplan con aquellos que hemos comprometido, y reitero que lo vamos a hacer. Porque no queremos de dentro de cinco años, alguien nos diga que nosotros no cumplimos. El pueblo uruguayo merece que se cumpla con lo que se compromete.
Y por cierto que no estamos comprometiendo un camino con pétalos de rosa. Por cierto que sabemos que las conducciones irresponsables que tuvimos, han sumido al país en una profunda crisis no sólo económica, sino también de valores, y al rescate de ambos, pero fundamentalmente de lo primero, tenemos que ir todos los uruguayos a recrear nuevamente una escala de valores que haga la vida más digna para todos, que haya igualdad de oportunidades para nuestros hijos y para los hijos de todos los uruguayos. Que haya trabajo para todos los orientales, para nuestros brazos, para que no tengan que irse a buscar en tierras lejanas lo que aquí el gobierno y los gobierno no supieron encontrar. Porque Tabaré dice una cosa: una elección no se gana en una campaña electoral, tal vez se pueda perder. Una elección se gana con el trabajo sistemático y abnegado, árduo y desinteresado, de todos los días, de los cinco años de gobierno, independientemente, de cuál sea el lugar que la ciudadanía ocupara ese partido político. A lo largo de estos años, hemos recorrido el país, hemos abierto porteras, construido caminos, conversado con la gente. Creo que el pueblo uruguayo ha construido ciudadanía que es un elemento fundamental para construir nación. Hoy el pueblo uruguayo está decidido a llevar adelante la construcción de su propio destino. Hemos recorrido, hemos hablado, hemos discutido, pero fundamentalmente, hemos aprendido en todos estos años, como debe construirse un país, como debe construirse una sociedad. Y ella se construye, apelando en primer lugar, a los mejores recuerdos, mejores tradiciones e historias de la formación misma de la patria, pero también hemos escuchado mucho. Porque el gran desafío de los propios gobernantes, más que saber mandar, es saber escuchar a la gente. Es mandar sí, obedeciendo la voluntad general y abriendo caminos de participación.
Se trata de eso. De darle a la democracia representativa el sustento fundamental de la gente y apuntalarla con la democracia participativa. Porque ésta es, sin lugar a dudas, una tarea de todos los orientales, para todos los orientales.
No podremos ni vamos a cometer los errores que se han cometido desde el punto de vista de la percepción de la sociedad, en esta sociedad uruguaya que hasta hace apenas unos pocos años concitaba la adhesión ciudadana en dos partidos históricos que representaban el 80% de la representación popular. Hoy, vaciados de contenido, alejados de la gente, insensibles a sus problemas, juntos no pueden superar entre ambos la adhesión a esta fuerza política nacida hace 36 años.
A lo largo de todos estos años, compatriotas, hemos tenido algunos tropezones. Tuvimos algunas derrotas temporarias, pero siempre hemos aprendido de esas derrotas. Parecía que en el año 94 podríamos estar alcanzando el gobierno. Faltaron 38 mil votos. Parecía que en 1999 íbamos a ganar. Ganamos en la primera vuelta, pero en la segunda se juntaron e impidieron la llegada del gobierno popular al gobierno. De todo eso aprendimos, y fuimos buenos perdedores. Ahora sabremos ser buenos ganadores, también.
Sabremos ser buenos ganadores, y allí estará nuestro brazo extendido a todos aquellos que aunque no piensen como nosotros, tendrán la oportunidad de construir un futuro mejor para todos los uruguayos, para ser de esta democracia excluyente, una democracia incluyente que a todos nos abarque, nos cobije y nos de oportunidades.
Siento una profunda emoción. No hay palabras para expresar esto que yo tengo el privilegio de ver desde aquí, y algunos de los compatriotas también lo ven desde los edificios y que también son privilegiados.
Hay que ver esta multitud pasando el Palacio Legislativo. Nunca se ha visto una manifestación de pueblo como esta. Y yo sé que todos los que aquí estamos sabemos de las dificultades que vamos a enfrentar. Esas dificultades que si ustedes me permiten lo sintetizo en una anécdota que ocurrió el sábado pasado en aquella formidable caravana que fue una expresión de alegría, y de colores y de entusiasmo, cuando al paso de la misma, por allá por un barrio bastante pobre, creo que era Villa Española. Se acercó una mujer joven, gordita, morocha, y me dijo: "Nin, yo trabajo para una empresa de limpieza. Gano 8 pesos la hora. Estoy muerta, pero tengo una alegría y una fé, tengo una esperanza de que vamos a hacer las cosas bien, cuenten conmigo.
Creo que esto es lo más importante que ha logrado esta fuerza política, que es meter la alegría y la esperanza en el alma de la gente; es meter la ilusión, porque con un pueblo sin ilusión es imposible salir adelante. La gente sabe de esas dificultades, pero también sabe que va a haber un gobierno diferente y distinto. Un gobierno que ha forjado en la lucha, en la construcción, en el esfuerzo y también en la derrota, sabe que va a estar alejado de la soberbia.
No hay lugar para la soberbia en un gobierno popular. La soberbia suele ser hija de las victorias. Los que han ganado tantos años, están envueltos en su soberbias. Solamente alguien que está imbuído en una alta dosis de soberbia, puede decirle a este más de medio millón de uruguayos y uruguayas que despierten, como dicen los ministros del Partido Colorados. ¡Estamos bien despiertos, y sabemos lo que queremos y lo que deseamos y lo vamos a hacer y lo vamos a conseguir!
Por último una reflexión final, de carácter eminentemente personal. Hace diez años que estoy con ustedes. Hace diez años que siento el agradecimiento y el cariño que ustedes me han dispensado.
Hace diez años que aprendí a querer esa bandera de Otorgués, que la firmé miles de veces, que la abracé miles de veces, que la he llegado a besar. Quiero que me sientan uno de ustedes, uno más. Dije que vine para quedarme y aquí estoy, y esto seguirá siendo así. ¡Viva el Frente Amplio. Viva el Encuentro Progresista. Viva la unión de los orientales honestos. Viva la familia uruguaya, Viva el Uruguay. Viva el Uruguay. Viva el Uruguay!!! *
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