Sorpresivamente en la mañana de ayer el senador José Mujica acompañado de su compañera de vida y militancia, la diputada Lucía Topolansky, se hizo presente en 1410 AM LIBRE, en el programa Primera Voz que conduce Sonia Breccia. Fue la primera participación en vivo que el futuro ministro de Ganadería concretara en un medio de comunicación, desde el momento en que se produjo su quebranto de salud. La emotiva entrevista abordó temas que consideramos de interés para nuestros lectores, por lo que seguidamente reproducimos una síntesis de la misma.
Breccia- Estamos hablando ya con Lucía y Pepe Mujica, para mí es una enorme alegría que estén aquí, hoy me estoy reintegrando y es realmente un regalo que estén, y además, verlos, bien ¿cómo andan?
Mujica- La verdad es que vinimos a hacernos unos controles que tenemos que hacernos en el Casmu, y quedamos en hablar por teléfono; nos pareció que era más indicado después de que nos pincharan las venas y que nos sacaran un poco de sangre los vampiros profesionales que se dedican a estas cuestiones. Vinimos directamente a saludarla, acá, a Sonia, y a la barra y a esta gente.
Breccia- ¿Cuál es el diagnóstico, Lucía?
Topolansky- La enfermedad se llama vasculitis, lo que pasa que es un genérico, hay mil variedades de vasculitis, y en cada organismo según el cuadro del organismo se manifiesta distinto. El tuvo, dentro de todo, tuvo suerte que se le radicó en la piel y en los riñones, que es un lugar donde retrocede; si le hubiera agarrado en el páncreas, en el corazón u otros lugares, hubiera sido más complicado porque no retrocede.
Mujica - Sonia, hablando con sencillez, el problema cardinal que no está claro, lo que lo desató, lo que desata esto, porque es una reacción al propio organismo que se desorganiza. Ahora ¿cuál es el agente que lo dispara?, esa es otra teoría, no sabemos cuál es.
Breccia- Yo estoy en la fila de los que creen que a uno cuando se tira demasiado de la cuerda, o tiene demasiados disgustos, le bajan las defensas, y no es una teoría original, y bueno, en este sentido estaba pensando dos cosas: una, releyendo ese precioso artículo del Ñato en LA REPUBLICA a propósito de los mostradores de ferreterías, que son la cosa más democrática y participativa que hay en el país, se atiende del mismo modo a un empresario, a un profesional que compra jugosa cantidad de artículos, que a las multitudes vecinas y vecinos que vienen afligidos por el puente de una canilla.
Mujica - Este Ñato es un compañero viejo, y es una especie de amigo del alma, y tiene eso, cuando está en vena, Dios me libre. Es una fiera escribiendo, pero es además muy generoso. Sí, la vocación política que nos abrazó desde muy jóvenes, que nos rodea y que nos va a llevar en el cajón algunos dicen; acá hay una terrible confusión generalizada en la sociedad, en la profesión, en la política. La política es una pasión, es una pasión de orden superior.
Breccia- Vos dijiste la pasión política
Mujica- La pasión política, que calenturas que las hay siempre, y que yo soy muy temperamental y mucho cansancio de viaje largo, es probable; y una cosa que a mí me sigue oprimiendo... el otro día en una conferencia de prensa lo quise resumir, pero no sé lo que me salió. Me salío en el sentido de que el amor de mucha gente me está matando, porque el amor compromete; porque yo salgo a la calle y me abrazan, y esto que lo otro, y la solidaridad de estos días y todo lo demás, y es una cosa bárbara porque por un lado es gratificante, pero la vida tiene límite en todas sus esferas. Cada vez admiro más a los griegos, las cosas tienen límite. Puedes querer y ser querido pero tienes una medida, porque eres un hombre, es lo que yo he resumido: a diez abrazos es una cosa bárbara; te dan 500 abrazos en un rato, es una paliza que te dieron ¿y qué pasa? Esa multitud, la esperanza de la gente, el desafío lo que está esperando la gente. Yo, cuando me agarré la cabeza en la baranda la noche de festejo en 18 de julio, alguna gente lo que pensó es que me estaba dando un vahído. A mí lo que me estaba dando era esa dimensión de alegría y de contentura masiva, colectiva, del brutal compromiso que significaba. La conciencia de que no se les puede fallar, y que tú eres una criatura humana y que te vas a equivocar, y que tienes límites, eh, y la gente no tiene porqué saberlo; yo creo que esas cosas también oprimen.
Topolansky- Siguiendo el pensamiento de lo que él decía, es inimaginable, había demasiada solidaridad por momentos, todos los días cartas, telegramas, gente en la puerta del sanatorio, regalos, mails; le ofrecieron 3 riñones para el transplantes.
Mujica- Tres riñones.
Topolansky- De personas que venían a ofrecer
Mujica- Personas, del pueblo, que ni siquiera tienen idea de que hacerle un trasplante a un hombre de casi 60 años, no es posible. El amor de la gente no tiene proporción
Topolansky- Internacional, porque le mandó Evo Morales, vinieron los de los Sin Tierra, una monja brasilera, de argentina, de todos lados venían.
Mujica- Porque, además este tipo de enfermedad tiene un problema. Te dan un montón de drogas para tirarte abajo todas las defensas, que son las que están descalabradas. Ahora, te dejan como una lechuguita, te soplan así y te enfermás de cualquier cosa, por lo tanto te aíslan, que no venga nadie. Entonces viene el doctor Tabaré Vázquez a verte, cuando te están por poner el caño, y la responsable que te internó también es grado cinco, compañera de él, que hicieron carrera y le dice doctor no puede, no puede pasar. ¿Viste?, al grado cinco, al otro, futuro presidente de la República, ¿qué te parece esa discusión, Sonia?
Breccia- Me parece fantástico. ¿Pero qué hizo, que contestó? Mi querido enfermito
Mujica- Transaron. Vino, me saludó, y la otra veterana al lado, y así, pa' afuera. Le aplicó la disciplina y se acabó.
Topolansky- Vino el director, Ciro Ferreira, el director del Hospital de Tacuarembó, de la puerta...
Mujica- No lo dejó pasar
Breccia- Bueno, me vas a contar, ¿lo nombro o no lo nombro al clínico que consultaron al que vos me decías que parecías vos, ¿lo podemos nombrar o preferís no nombrarlo?
Mujica- No, ¡porque es un hombre tan sencillo!, ¡tan así!, que es la contraimagen de lo que podemos tener de un especialista de alta categoría. Todo el mundo sabe que es el número uno de este tipo de enfermedades, que tienen que ver con la inmunidad
Topolansky- Gaspar Catalá
Mujica- Gaspar Catalá. Ya me han llegado mensajes por todos lados, es una eminencia el tipo, ¡es una cosa! Y además me hizo un interrogatorio que me acordé de una médica vieja, de noventa años o que anda cerca por ahí, que hace unos años, veinte años, nos hizo un examen y nos dijo: con el tiempo te va a pasar esto, y esto y esto...y es así nomás. (...) Cuando hemos tenido una emigración que nos ha desgarrado en la forma, y eso... he resumido a algunos compañeros políticos en estos días; la batalla política en un futuro es unir el trabajo con la inteligencia, y hay que dar una pelea por rescatar esa inteligencia brillante. Todo eso, y lo que se pueda trabajar por este país y que ayuden a desarrollar; porque hemos tenido una herida, una saturación, una pérdida de calidad en nuestra sociedad, en la discusión para que el compañero Ehrlich agarrara el viaje que agarró. No es el problema de él, el problema es que los hombres de ciencia que quedan y que tienen todavía unos años por delante, tienen... hay que peliar para que pongan el balero al servicio de este país, y que formen gente alrededor de ellos, atrás de ellos
Breccia- ¿Quién es Ehrlich, Pepe? Porque la cosa se puso tan bien, obviamente estuvo tu cabeza, y estuvo en la sala donde estabas internado
Mujica- El es un compañero que de joven cayó en aquella baleada, de las luchas de la década del '60. Después... era muy jovencito, emigró, estudió en Europa, se hizo biólogo molecular, físico, trabajó mucho en Francia, generó amigos, tuvo prestigio de hombre científico. Cuando el Uruguay se entra a reponer decide poner su talento a disposición, formado en Europa, y hace 10 años que es decano de la Facultad de Ciencias, y presenta toda una postura, es un hombre de Ciencia, es un investigador
Breccia- Decime, no hubo un problema con Rosadilla, me estabas contando que tuvieron...¿Cómo es el vínculo de Erlich con Rosadilla?
Mujica- Eran compañeros, llegaron hasta la misma celda. La vida después los separó, porque uno después agarró por la panadería, en las Piedras, y el otro se fue pa' Paris, uno se hizo biólogo, y el otro es un fogonero
Breccia- Y los dos son necesarios
Mujica- Y los dos son necesarios. En planos distintos, y Ehrlich, decide interrumpir su carrera de ser científico, para ser candidato a ser rector, yo que sé.
Topolansky- El Instituto Pasteur no hubiera venido al Uruguay, si no fuera por Ehrlich
Breccia- ¿Qué intendencia creés vos que va a hacer, porque en algún momento se pensó, mirá, una vez más m'hijo el dotor, porque resulta que Rosadilla era panadero, y que hubo tal resistencia, y que hubo una intendencia popular. Por eso te pregunto: ¿Quién es Ehrlich, en ese aspecto?
Mujica- Un botija del Cerrito que jugaba en la calle. Y bueno que la vida tiene un juego...Pero no es Ehrlich. Lo que yo quiero representar con Ehrlich es un tipo de hombre que en Uruguay para rescatarlo, el 17, llega el alemán, el ruso-alemán, talentoso, que tenemos en Suecia, lo mejor que hay en Suecia, y yo voy a discutir que me lo quiero traer, para que se lo traiga otro instituto de otra cosa, para que traiga el talento que tiene al Uruguay, porque tiene 56 años, y tiene una polenta que le vuela la bata, ¿verdad?, en un país que está desquiciado y hay otros...La primera vacación que me pueda tomar, que me autoricen a irme al Interior, me voy a ir dos días para el Interior a la casa de otro talento que está en el Río Negro para arriba, y me he enterado que hemos rescatado al Comadreja, el Comadreja, entérense, búsquenlo, es una autoridad mundial
Breccia- ¿Y quién es?
Mujica- Anda por Centroamérica, vivió años con los indios en Amazonas, es otro talento...Tenemos que rescatarlos. Primero que vengan a dar esta pelea final que se hagan cargo de la cosa, que se mueran con nosotros, y que siembren. Es el papel del consejo de ancianos. Es el papel que hay que hacer a la altura de mi partido, nosotros le podemos brindar todavía lo que queda de la izquierda, dos cosas: el servir como pega pega para esas generaciones que se tienen que hacer cargo de una lucha. Yo creo que la política del futuro tiene que dejar de ser el lugar del talenteo, y, cuando éramos gurises gritábamos una consigna: obreros y estudiantes unidos y adelante, es más rica, más profunda; el trabajo y la inteligencia unidos, el trabajo solo no sirve, porque podés ser un gallego bruto, trabajás a lo bestia pero no hay caso; y la inteligencia sola tampoco sin el trabajo porque se te transforma en una clase: la tecnocracia, entonces, hay que unir eso el trabajo y la inteligencia, rescatar los talentos que puedan, creo que es el papel, y después brindarle unos funerales a la izquierda
Breccia- ¿Cómo unos funerales?
Mujica- ¿Cuantos jovatos puede haber? Un gabinete de 65, 67, ¿cuántos viejos vamos a reventar ahí? Pero mejor servir de abono que de sombra. Sí, la vida tiene traiciones, tiene abdicaciones, tiene que ir, pero es macanuda y linda
Breccia- La vida es bárbara. Ahora, qué fantástico ¿no?, porque yo pensaba ¿que vos digas eso?, ¿que Lucía diga eso?, ustedes que han vivido lo que han vivido, y han superado lo que han superado y qué extraño cómo a uno siempre la cercanía de la muerte lo vuelve a poner en la misma historia que uno olvida ¿no?
Mujica- El viejo dilema de la poesía española y de todo lo demás, el duelo del amor y de la muerte, que anda siempre en la vuelta, aparte, es el dilema de la vida, pero aparte y también son cosas tan lindas porque existe lo otro. Algunos somos muy primitivos, cuando pienso que me voy a morir, tiendo la cama y me acuesto a morir. Pero es lo que quiero decir a la gente, lo inevitable no se llorisquea, lo invevitable hay que enfrentarlo, y uno está peleando un partido de ajedrez y sabe que lo va a perder, la tipa a mí se me ha sentado varias veces al costado de la cama, y no me quiere, me está trabajando, no importa...yo sé que me va a ganar el partido, pero la última jugada yo le voy a pedir, sirva otra vuelta. *
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