MARCELO HERNANDEZ, IVAN MOURELLE, RIVERA
Cordero estaba en Brasil desde el pasado mes de setiembre (ver recuadro), fecha en que fugó de la Justicia uruguaya y su presencia fue detectada a mediados de enero.
Hasta el viernes pasado, fecha en que la revista Caras y Caretas reveló su presencia en Santana do Livramento, llevaba "una vida normal": salía a caminar, compraba el pan "tempranito" en un supermercado de la zona, alquilaba películas en un video frente a donde vivía, entre otras actividades que desplegaba sin ser reconocido.
En todo ese tiempo, el ex integrante del Organismo Coordinador de Actividades Antisubversivas (OCOA) acusado de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, comenzó a renovar un 'poder' -que está a nombre de su hija- para cobrar su jubilación, ante el Consulado uruguayo en Livramento, y para el cual tiene tiempo hasta el próximo jueves 10 de febrero.
Allí, frente al cónsul de nuestro país, Ignacio Carpandeguy, deberá presentar un certificado de vivencia (que comprueba que está vivo). Cordero no tiene un pedido de captura internacional de Uruguay aunque sí de Argentina, pero del cual no están enteradas las autoridades del país norteño, hecho corroborado totalmente al consultar a funcionarios de la Policía Federal brasileña.
Un delegado de la Policía Federal confirmó a LA REPUBLICA que sobre Cordero no pesa ninguna requisitoria judicial para su detención.
Cordero habría solicitado residencia legal en Brasil precisamente el 21 de setiembre de 2004.
El militar tendría derecho a la misma por estar casado hace 35 años con Suelly, de nacionalidad brasileña.
Fuentes policiales locales dijeron que Cordero
"ha iniciado el trámite, aunque aún no lo tiene finalizado".
La residencia de dos pisos -ubicada en la calle Uruguai 1007- que se encuentra a escasos 150 metros de la sede central de la Policía Federal Brasileña y en una zona de intenso movimiento porque es punto de pasada hacia la Rodoviaria (Terminal de Omnibus) santanense, ya no tendría como huésped al ex militar.
El coronel (r) habría cambiado de casa -en las últimas horas- debido a la conmoción que generó su presencia, aunque estaría aún viviendo en la fronteriza ciudad brasileña de Santana do Livramento, según informaron a LA REPUBLICA colegas de prensa riverenses.
Simón -uno de los cuñados del ex militar- es un comerciante muy influyente en la ciudad.
Es dueño de una empresa de guinches de autos y de un estacionamiento ubicado en el centro de la ciudad, donde guardan sus vehículos personas "importantes" de la ciudad fronteriza.
Tiene un trato permanente con la Policía local.
El viernes por la tarde, Simón, en perfecto portugués, confirmó a LA REPUBLICA que Cordero se encontraba en su domicilio y, a pesar de nuestra insistencia, nos dijo que no hablaría con la prensa. *
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