-¡Mi Dios querido! Si es cierto todo lo que se dice que ocurre en la embajada uruguaya en Buenos Aires, el escándalo será mayúsculo y tendrán que rodar algunas cabezas.
-¿Y qué se dice?
-De todo, desde rebajas salariales con retención de aportes provisionales durante 30 meses. También se afirma que fueron despedidos funcionarios administrativos, determinando juicios al Estado que, obviamente, éste perdería.
-Eso por un lado. ¿Hay más?
-La existencia de los ñoquis mejores pagos de la administración, tipos que nunca han hecho nada de nada y cobran sueldos de miles de dólares. Agregados civiles totalmente excedentarios. Incluso hay uno que siempre cobró sueldos de rango diplomático y a quien, desde hace años, no se le conoce ninguna actividad efectiva.
-Además otros funcionarios, apadrinados desde Montevideo, uno de ellos con el sueldo más alto del escalafón administrativo, vinculado familiarmente a un comandante de una fuerza militar. Un hombre que tiene el apoyo del doctor Sanguinetti y que va "prendido" en todos los negocios con autos que allí funcionan en pull.
-¿Y?
-Luego, también se denuncia, que en el segundo piso del edificio se ha montado un comité político que trabajó para el "glorioso" Partido Nacional.
-¿Nada más?
-Muchas pero muchas cosas más que se irán conociendo en su momento. Pero le digo una cosa, el escándalo es grande. Además está el alquiler de los cuatro pisos superiores del edificio de la embajada, donde una empresa realiza fiestas, fiestitas y fiestongas.
-Desde el pique le digo que eso determina una mala imagen de la representación uruguaya en la capital argentina.
-Mala es poco decir: ¡espantosa! *
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