En abril de este año, Ancap convocó a otros organismos para estudiar acciones "que permitan viabilizar para los sectores productivos y del transporte un tratamiento diferencial que atempere el costo del combustible que utilizan".
La iniciativa desembocó en un Grupo de Trabajo Interinstitucional que ya ha elaborado varios informes y analizado antecedentes tanto jurídicos como económicos.
Se han desechado varios mecanismos que devuelven impuestos a las empresas productivas y de transporte, al tiempo que se estudian mecanismos que compensen la pérdida de recaudación.
En los últimos quince años ha habido un notable incremento en el consumo de gasoil en relación al consumo de naftas. Si en 1990 se consumía un 30% más, mientras que en 2003 se consumió 163% más gasoil que nafta.
La refinería de Ancap produce un 55% más gasoil que nafta. De manera que para cubrir la demanda actual del primero debe sobreproducir nafta, que actualmente exporta.
Para parar esta tendencia, el gobierno ha ido aumentando el precio del gasoil más que el de la nafta. Pero eso tuvo como consecuencia el incremento de los costos empresariales y la pérdida de competitividad.
El Grupo de Trabajo no considera la alternativa de vender "dos gasoils" con precio diferenciado según su uso, porque invita al abuso.
Las alternativas de abaratamiento del combustible a la producción pasan por una devolución de impuestos. El Imesi que se cobra al combustible, se devolvería a los sectores productivos por un mecanismo "eventualmente similar a los certificados de la DGI", según uno de los informes.
"Esta devolución tendría un tope basado en una paramétrica respectiva a cada actividad, y a las ventas declaradas en DGI. Desde ya, se plantea la dificultad particular que tendrían este tipo de mecanismos de devolución en el sector agropecuario, debido a las formas de tributación, volumen de tributos y calidad de empresas en el sector." *
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