Eran exactamente las 9.35 de la mañana de ayer, cuando María Macarena Gelman García llegó al Edificio Libertad, ingresando por la parte trasera de la sede presidencial. Venía caminando en forma solitaria por la calle Andrés Lamas, desde la Avenida José Pedro Varela. Traspasó los portones de la entrada e inmediatamente saludó al cronista de LA REPUBLICA, que aguardaba su llegada en el lugar. Estaba vestida con un buzo negro, pantalón vaquero y un bolso también negro al hombro. Ante la pregunta de cómo se sentía en ese momento, previo a su partida hacia el predio militar donde probablemente se encuentren enterrados los restos de su madre, amablemente dijo: "No voy a hacer declaraciones".
Comenzó a subir la escalera de ingreso al edificio, sonó su celular y, mientras continuaba caminando, dialogó brevemente con su interlocutor. Más adelante la esperaba una funcionaria de la Secretaría de la Presidencia, quien la saludó y la condujo hasta el ascensor, dirigiéndose ambas hacia el despacho del doctor Gonzalo Fernández. Veinte minutos después, exactamente a las 9.55, el vehículo de Presidencia matrícula SPE31, con el chofer y Macarena como única ocupante, salió por la parte trasera del Edificio Libertad con rumbo al Batallón Nº14 de Toledo. El vehículo tomó por la calle Andrés Lamas hacia el este, dobló por la Avda. José Pedro Varela y estacionó frente al edificio presidencial, junto al monumento a Luis Batlle Berres. Allí aguardó unos instantes, mientras el doctor Fernández se encargaba de los últimos detalles de la partida del grueso de la delegación. Minutos después, Fernandez subió al vehículo en que aguardaba Macarena y partieron hacia el predio militar. *
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