"Es una canallada y lo digo así", dijo el historiador Gerardo Caetano cuando se le preguntó sobre la afirmación de Zelmar Lissardy, de que el gobierno lo contrató, junto a otros dos historiadores, a que escribiera la historia oficial de los derechos humanos en nuestro país.
"Es un agravio personal y a la ciudadanía toda, porque son tantas las tergiversaciones, tantos los calificativos incorrectos, que cuesta creer que un periodista pueda exponerse a una situación de este tipo y cuesta pensar de que se trate simplemente de un error", agregó. Caetano recordó que "historias oficiales hay solamente en las dictaduras". "Que alguien suponga que un historiador como José Pedro Barrán, que tiene 50 años de trabajo, que es una figura nacional, pueda aceptar ser un escriba oficial, ser un historiador oficialista, es realmente un agravio", agregó.
Los tres historiadores contratados por el gobierno para clasificar toda la documentación y no para escribir una historia oficial son José Pedro Barrán, Gerardo Caetano y Alvaro Rico.
Ante la consulta de Alberto Silva, conductor del periodístico Amargueando de 1410 AM LIBRE, sobre por qué se publica en este momento y fuera del país esa información, Caetano dijo que "es para sembrar dudas sobre la intencionalidad de la política de derechos humanos que ha llevado este gobierno, que es el cumplimiento de la Ley de Caducidad en términos absolutamente estrictos". Señaló también que la ley, hasta el año 2000, fue "absolutamente incumplida, desde todo punto de vista".
Sobre la posibilidad de que Vázquez previera una amnistía, que tuviera como soporte una presunta investigación de los tres historiadores, Caetano aseguró que esa presunta amnistía "no tendría mayoría en el Parlamento, ni en el Encuentro Progresista ni en los otros partidos". "Estamos ante una información que tiene una finalidad política non sancta", porque "la calumnia es miente, que algo queda". Por eso "Zelmar Lissardi deberá rendir cuentas respecto a esta información que es absolutamente incorrecta". Caetano comentó, sobre las 16 y 30 horas de ayer, que llamó a Clarín, cuyo ejemplar tenía bajo el brazo, para que se publicara su desmentido. "Yo no admito, ni mis compañeros admiten, que se nos diga historiadores oficiales", insistió. *
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