El ex senador del Partido Nacional, Alberto Zumarán, consideró "una vergüenza" la actitud del ex dictador Juan María Bordaberry, quien envió una nota de felicitación al oficial que quitó el Pabellón Nacional del féretro de Héctor Gutiérrez Ruiz durante su entierro en 1976.
"Es increíble que Bordaberry haya felicitado a la Policía por esa actitud. Es algo que constituye una vergüenza para el propio Bordaberry y para el régimen de la época, aunque no para el país", reflexionó.
Según publicó ayer nuestro matutino, fuentes anónimas dieron a conocer un documento, cuya autenticidad fue corroborada por la abogada Hebe Martínez Burlé, donde consta que el dictador Bordaberry felicitó a la Policía por haber impedido que se colocara el Pabellón Nacional en el féretro de Gutiérrez Ruiz.
El documento será incorporado a la causa penal por los asesinatos de Michelini y Gutiérrez Ruiz, que lleva adelante el juez de 11º Turno, Roberto Timbal.
Se trata de una nota enviada el 26 de mayo de 1976 al ministro del Interior, general Hugo Linares Brum, y al jefe de Policía, Alberto Ballestrino, en la que Bordaberry destaca la actitud del mayor Gervacio P. Somma, quien evitó que se colocara la bandera nacional en el féretro del legislador asesinado en Buenos Aires.
El ex dirigente del Movimiento Nacional Por la Patria y activo opositor al régimen de facto, Alberto Zumarán, recordó detalles de aquel episodio.
Como se sabe, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo y William Whitelaw fueron encontrados asesinados en Buenos Aires el 20 de mayo de 1976.
Los restos de los legisladores Michelini y Gutiérrez Ruiz fueron velados en la vecina orilla y trasladados a Montevideo días después para proceder a su inhumación.
"El día del entierro del 'Toba' había un gentío enorme frente a las puertas del Cementerio del Buceo. También había gran cantidad de policías de a pie y a caballo, que nos tenían completamente rodeados", afirmó Zumarán a LA REPUBLICA.
"La gente se concentró en el lugar en gran número, a pesar de que las autoridades habían difundido una hora errónea para el entierro, procurando evitar la concentración, pero la gente fue igual".
El ex candidato presidencial nacionalista recordó: "Yo tenía el Pabellón Nacional medio escondido entre la ropa, para que no lo vieran los militares. Era una bandera enorme, propiedad de mi suegro, el doctor José Agustín Aguerre, que estaba doblada para que pasara desapercibida".
"En determinado momento se armó un revuelo, los militares de a caballo nos atropellaron y lograron quebrar la columna que habíamos formado. Cuando el féretro ingresó al cementerio los militares cerraron las puertas, para que no entrara nadie más".
"Yo me quedé afuera, pero en el momento que cerraban el portón alcancé a tirarle la bandera a Mario Heber, que la agarró en el aire.
El iba unos metros más adelante y pudo ingresar".
"Mario llegó hasta la tumba y en el momento que procedían al entierro, aprovechando que estaba en la primera fila, rápidamente desplegó la bandera e intentó ponerla encima del féretro".
"Creo que no llegó a colocarla, porque un oficial la quitó casi simultáneamente. Nuestra intención era que el Pabellón quedara definitivamente en el sepulcro, junto al cuerpo de Gutiérrez Ruiz", dijo Zumarán.
Mario Heber y su esposa Cecilia Fontana permanecieron detenidos durante una semana por este episodio. El dirigente herrerista estuvo a punto de ser procesado por "vilipendio a los símbolos patrios". Dos años después Cecilia Fontana falleció envenenada. *
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