Por la mañana, el Presidente presidirá la reunión del Consejo de Ministros, esta vez desde las 8:30, en la que se deberá definir el proyecto de Presupuesto quinquenal.
Esta reunión con Larrañaga, que será a la hora 17, mantiene el tenue hilo de comunicación entre el gobierno y la oposición. Es un gesto del Presidente, que compensa el que realizó el senador que accedió a solicitar la entrevista por escrito, luego de desencuentros entre protocolares y sainetescos.
Hace tres semanas, el legislador Luis Alberto Heber se quejó con un colega oficialista porque se enteraba de los avances por la prensa. Enterado el secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, lo invitó a "tomar un café" el lunes 15.
El legislador informó a su bancada y Larrañaga reclamó que el contacto fuera oficialmente con el Partido Nacional como tal y que la invitación fuera realizada por escrito. Como era previsible, todo quedó en nada y el líder opositor cosechó críticas en su partido. El pasado lunes 22, Larrañaga solicitó él por escrito la entrevista y Vázquez accedió en pocas horas y fijó la reunión en el propio despacho del solicitante.
El mismo día, el Directorio del Partido Nacional emitió un comunicado apoyando las acciones del gobierno, aunque acusando de la impunidad al pacto del Club Naval y no a la ley de impunidad.
De hecho, Vázquez ya tenía pensado concurrir al Parlamento para asistir al homenaje al fallecido diputado socialista Guillermo Alvarez.
De hecho, los últimos encuentros entre Vázquez y Larrañaga han tenido lugar en diversos homenajes, desde la última entrevista ocurrida el 13 de junio, cuando junto a otros ministros y dirigentes nacionalistas, dialogaron sobre la deuda interna.
El 16 de junio participaron en la inauguración al monumento a Wilson Ferreira. Luego, en la presentación de sellos postales en homenaje a Líber Seregni. La pasada semana, en la sesión parlamentaria por el aniversario del Palacio Legislativo.
Vázquez llamó a todos los partidos opositores para un acuerdo nacional en cuanto ganó las elecciones de octubre de 2004. La invitación incluía la de incorporarse en el gabinete.
Estas gestiones, que culminaron en un acuerdo firmado sobre cuatro temas fundamentales, fue una de las claves de la transición y elevó la popularidad del futuro presidente.
Sin embargo, apenas firmados los documentos, los colorados renunciaron a integrar entes y, tras un cambio de oferta sobre el Banco República, los blancos también, aunque esta decisión también fue criticada por otros sectores nacionalistas.
Esto dejó a toda la oposición fuera de la vida diaria de la administración. Diferentes legisladores opositores acusaron, sin mayor eco, al gobierno de impulsar un régimen de partido único.
El Encuentro Progresista, por su parte, ha insistido en la responsabilidad nacionalista para sumar las mayorías especiales necesarias para la renovación de los organismos de contralor, que mantienen su composición de 1995. *
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