"Hoy nadie niega que en nuestro país se practicó la tortura, se asesinó y se desaparecieron compatriotas, nadie niega el Plan Cóndor, ni la existencia de centros clandestinos de reclusión. Hoy el Estado uruguayo reconoce estos hechos", subrayó la declaración.
La proclama fue leída por la sindicalista Shirley Young, de la Asociación de Maestros del Uruguay (Ademu) y Oscar Urtasú, de la organización de Familiares de Desaparecidos, en un acto celebrado en la Plaza Cagancha, donde, por por primera vez, se expusieron los rostros de una quincena de represores de la dictadura militar.
La proclama, con la consigna "Si vivo en tu memoria soy parte de la historia", fue firmada por las organizaciones Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos, la sección Uruguay de Amnistía Internacional, la Institución Teatral El Galpón, Ademu, la Comisión de Asesinados por motivos Políticos y la Comisión de Derechos Humanos del PIT-CNT.
Los representantes de la central de trabajadores difundieron en forma paralela una nota de adhesión que también firmaban el Servicio Ecuménico para la Dignidad Humana y los Trabajadores del Banco de Previsión Social (BPS), en la que hicieron una crítica alusión al comandante en jefe de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU), brigadier general (av) Enrique Bonelli.
"No pueden ocupar cargos de Estado ni integrar comisiones investigadoras quienes fueron actores cómplices, como Bonelli, de la muerte y por tanto del terrorismo de Estado", indicaron ante la confesión del comandante de la FAU de que en 1976 había piloteado uno de los vuelos en los que se trasladó ilegalmente a Uruguay a presos políticos secuestrados en Argentina.
En la proclama oficial se destacó el trabajo de búsqueda sobre lo ocurrido durante la dictadura: "Hemos peregrinado y continuamos peregrinando con porfiada firmeza, hacia la verdad, como construcción colectiva de la memoria y como defensa efectiva de la vida, de la justicia, de un futuro donde los hombre honren a la humanidad", proclamaron.
"Sostener que el Terrorismo de Estado, en nuestro país llevó a cabo la práctica sistemática de la desaparición forzada de personas, implicó dejar caer los velos y permitir que asomara la perversidad de la dictadura", se expresó.
"Exigir respuestas desde la terrible verdad de que agentes del Estado los llevaron y los poderes del Estado encubrieron el secuestro, fue desde el primer instante, una lucha portando verdades, exigiendo la vida y la justicia como garantía de la vida", se agregó.
"Las preguntas de quién, cómo, dónde, cuándo y por qué de cada detenido desaparecidos, plantean la necesidad de la verdad ubicada desde un discurso argumental reconocido oficialmente", indicaron y puntualizaron que esa verdad histórica implica "uno de los pilares sobre los cuales se constituye la justicia".
"Así como inexorable, lento y bello es el amanecer, con un tiempo ininterrumpido y sobrecogedor, así esperamos que emerja toda la verdad, que ilumine la justicia, para que el futuro de la cultura de la solidaridad sea", concluyó la proclama. *
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