La negativa de su voto para el refuerzo militar en Haití colmó la orgánica de la izquierda y su intención de hacer valer su posición. Antes de la sesión, hubo un cuarto intermedio para convencerlo y los blancos amenazaron con no votar el proyecto si la bancada del FA no votaba unida. Nada fue suficiente para que Chifflet modificara su actitud.
La de ayer prometía ser una sesión muy áspera, aunque con resultado visto. El proyecto que los diputados debían aprobar venía ya con media sanción del Senado y con la premura de un análisis que debía ser como fue declarado de tratamiento "urgente e inmediato".
A pesar de todo, la sesión se hizo desear. Estaba marcada para las 13.00 y comenzó dos horas más tarde. La bancada de gobierno había solicitado un cuarto intermedio de una hora (se fue a dos) para analizar con el diputado Chifflet las consecuencias que su posición contraria al proyecto podía ocasionar. La unidad de acción de la bancada del Frente Amplio estaba y está siendo puesta a prueba en los últimos días y en la sesión de ayer no podía romperse. Tras cartón, el Partido Nacional se había encargado de hacer llegar a oídos de la izquierda que si no estaban los votos afirmativos de sus 52 legisladores, iban a hacer valer su condición de sector mayoritario de la oposición y no acompañaría el proyecto. A Chifflet eso no le importaba porque sabía que existen vericuetos legislativos que, llegado el caso, se podrían estructurar mayorías especiales y con los votos de la propia izquierda el proyecto igualmente salía aprobado.
A las 15.05 se levantó el cuarto intermedio y el diputado socialista Jorge Menéndez informa sobre el proyecto en cuestión. Para votar el envío de militares a Haití no deben existir principios dogmáticos dijo Menéndez y Chifflet, a dos metros de él, miraba el techo, movía de un lado a otro la cabeza y se mordía los labios.
Pasaban 21 minutos de las tres de la tarde y le tocó el turno de hablar al diputado Chifflet. "Sostendré hoy desde el gobierno lo que he sostenido desde la oposición", advertía ya el legislador ante la atenta mirada de todos los diputados. "Todo comenzó en un golpe de Estado en Haití promovido por los Estados Unidos que destituyó a un presidente electo (...) desde las Naciones Unidas se siguió la voluntad de los Estados Unidos (y) no se ajusta al interés nacional el envío de tropas", subrayó en su pasaje.
Más adelante, el hasta entonces diputado citó ennunciados de catedráticos y de antiguos legisladores sobre la situación en Haití. Chifflet entendía que la mutación del cometido de las misiones militares internacionales amparadas mayoritariamente en el artículo VII y no bajo el VI de la Carta de la ONU "agrava la situación". El artículo VII "impone" la Paz en el país en cuestión, mientras que el VI habla del "mantenimiento" de la Paz. "Para que haya mantenimiento de la Paz deben haber dos sectores en pugna y hoy en Haití eso no existe", destacó.
Faltaba un minuto para que se le terminara el tiempo y la presidenta de la Cámara le advierte: "redondee diputado". Chifflet subió la apuesta: "sí, pero permítame porque es la última cosa que voy a decir en la Cámara". La frase sonó como una inhalación y, con la mano temblorosa, tomó agua y varios segundos, que luego rompió con la voz emocionada: "soy partidario del mandato imperativo pero para cumplir con los compañeros, me retiro ahora. No voto pero renuncio a la Cámara. ¡Re-nun-cio! Quiero estar tranquilo con mi conciencia". Eran las 15.39 y con los ojos empañados en lágrimas Chifflet se levantó, pidió permiso y se fue. Un aplauso de blancos y colorados se hizo escuchar en sala, tan fuerte como el silencio de los legisladores del gobierno. Sólo los diputados de la izquierda Eduardo Brenta y Carlos Maseda aplaudieron. Tímidamente.
La Cámara se tomó unos minutos para reorganizar el debate pero nada volvió a ser lo que fue.
El proyecto en cuestión pasó a segundo plano porque la renuncia de Chifflet caló hondo en sus colegas. Pasó mucho tiempo en sala para que alguien del gobierno volviera a hablar. Le tocó al diputado Edgardo Ortuño. Sobre la renuncia dijo: "El maestro (refiriéndose a Chifflet) se equivocó y lesionó la interna que dice defender. Se fue aplaudido por blancos y colorados y esa es una señal". El envío de tropas a Haití salió favorable en general con los votos de la izquierda, blancos y colorados. El Partido Independiente de Iván Posada votó en contra: 77 en 78. Luego se pidió que se votara en forma nominal el único artículo y el resultado fue 83 a favor y uno en contra. Nadie festejó. Anoche, el Comité Ejecutivo Nacional del PS, reunido en forma extraordinaria, justificó su voto favorable al envío de tropas y manifestó su "total convicción" de que el retiro de las fuerzas de ONU "frustraría el proceso de redemocratización de Haití, facilitaría que las grandes potencias no cumplieran sus compromisos económicos para el desarrollo de ese país hermano". Además, anunció que "en reconocimiento a la larga y muy respetada trayectoria del compañero Chifflet es que el Comité Ejecutivo del PS realizará los máximos esfuerzos para que la renuncia no se concrete". *
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