La sección Expedición del diario plural estuvo esperando hasta las 5 de la mañana de ayer a los 11 canilludos que todos los días vienen a retirar los ejemplares para llevarlos a las 11 sucursales a donde concurren los canillitas para comprar los diarios. Los canilludos de Eddie Espert no aparecieron ni tampoco comunicaron a la empresa su decisión de no distribuir los diarios, ni las razones de tan grave decisión. Suponemos que como la edición de ayer sábado volvía a reproducir la carta de Fasano, censurada en la edición anterior, ese podría ser el motivo de la nueva clausura del diario LA REPUBLICA. La edición de ayer sábado debía haber salido a la venta en , tal como se había anunciado al postergar la empresa a pedido de los canilludos el inicio del proyecto de vender a el diario los días sábados, martes y miércoles.
Dado que los 11 canilludos no se presentaron para llevar los diarios a las 11 sucursales, la empresa editora resolvió distribuir la edición a a través de una red solidaria de trabajadores que vendieron la totalidad de los ejemplares en los diversos puntos de la capital.
Más allá de la violación al derecho constitucional de la libre circulación de la prensa y de la incomprensible decisión del sindicato de vendedores de diarios de excluir de la lectura de periódicos a la inmensa mayoría de la población que no puede acceder al alto precio de los mismos, en la emergencia se ha cometido una gruesa violación contractual. En efecto, desde hace 18 años LA REPUBLICA ha acordado con la corporación monopólica de venta de diarios un contrato de hecho que ambas partes han cumplido cabalmente mediante el cual la empresa editora le entrega todos los días a los canilludos el importe equivalente a la venta de aproximadamente mil ejemplares (en algunos años fueron 1.200, en otros fueron 900, en otros fueron 1.100 de acuerdo no al precio de tapa sino a las circunstancias críticas por las que pasaba la industria periodística, pero nunca superaron los 1.200 ejemplares). Como cualquier lego o aprendiz de derecho puede saber, los contratos de hecho, siempre que puedan ser probadas sus características, tienen la misma validez de un contrato escrito. Y en este caso LA REPUBLICA posee todos los recibos que prueban cómo ha sido ese contrato durante 18 años.
En ningún día, ni mes, ni año de ese largo tiempo transcurrido, la corporación monopólica de venta de diarios exigió que si el precio del diario bajaba, como sucedió varias veces, la cantidad de diarios a los canilludos debía aumentar, como tampoco la empresa editora de LA REPUBLICA cuando aumentaba el precio del diario, se le ocurrió decirle a los canilludos que les iba a dar menos diarios como pago de sus honorarios. Así fue durante 18 años el contrato entre LA REPUBLICA y la corporación monopólica. Llama mucho la atención que al dueño del sindicato de canilludos, el Sr. Eddie Espert, se le ocurra ahora decir que la corporación no tiene contrato con LA REPUBLICA y sí lo tiene con la Asociación de Diarios que integran nuestros competidores, los diarios El País, El Observador y Ultimas Noticias. El contrato con la Asociación de Diarios fue firmado muy recientemente y si LA REPUBLICA no lo firmó fue porque fue excluida por razones ideológicas de esa asociación de empresarios de derecha. Tampoco la corporación monopólica le propuso a LA REPUBLICA firmar ese convenio. Pero ese mismo convenio no firmado por el diario plural le da la razón a LA REPUBLICA ya que establece la entrega de 1.080 diarios todos los días a los canilludos independientemente del precio de tapa de cada edición. Por lo tanto ni el contrato que nos rige desde hace 18 años con Eddie Espert, ni el que acaba de firmar éste con la Asociación de Diarios le da la razón a la corporación monopólica. Ante la contundencia de estos argumentos cabe preguntarse ¿qué se busca con esta censura? ¿qué intereses ocultos mueven estos hilos tendientes a la desaparición del único diario que apoya el proceso de cambios iniciado en este país el 1º de marzo de este año?, ¿coinciden acaso los intereses de una corporación monopólica que apoyó a la dictadura durante los 12 años del gobierno de facto con los intereses de diarios que también apoyaron a la tiranía en los años de plomo? ¿O se trata sólo de una mera coincidencia? Lo cierto es que la exigencia de la corporación monopólica de exigirnos el equivalente a 2.100 diarios todos los días para los canilludos, significa el entierro de un proyecto hermoso donde los menos pudientes volverían a leer diarios como antaño sucedía. Y como así lo quería y pregonaba el fundador del sindicato de canillitas, don Adrián Troitiño, el honesto dirigente de vida austera que aprobó los estatutos que hoy también obligan a Eddie Espert y que establecen a texto expreso que "el gremio está integrado por la parte más modesta de la sociedad". La corporación monopólica está decidida a no dejar pasar el proyecto de diarios al precio de un boleto y por ello nos exige duplicar el número de ejemplares que tienen que ser entregados a los canilludos, cuando a los demás diarios les exige la mitad que a nosotros. Y si no logra por esa vía, apela a la censura, a la clausura y a la prohibición de que LA REPUBLICA esté en los kioscos. Eddie Espert le dijo a LA REPUBLICA que por los diarios que hoy le entregamos a los canilludos a ellos no les interesa distribuir nuestro diario. Fasano le contestó que lo dejara entonces entregar directamente el diario a los kioscos sin pasar por los canilludos ya que éstos no aceptaban el precio pactado durante 18 años. Eddie Espert contestó que de ninguna manera o se entregaba el diario a o se aumentaba a 2.100 los diarios a pagar a los canilludos o LA REPUBLICA no estaría nunca más en los kioscos.
Ayer hizo crisis la situación con los suscriptores. Decenas de ellos se apersonaron en las oficinas de nuestro diario reclamando que los canillitas no les entregaban las suscripciones que ellos les habían puntualmente abonado.
Se les explicó que los vendedores de diarios habían cobrado también por adelantado su porcentaje de las suscripciones y que su obligación era distribuirlas y que si no lo hacían estaban configurando una apropiación indebida.
En la recepción de LA REPUBLICA, luego de verificar la identidad del suscriptor, se le entregó a éstos los ejemplares reclamados y se tomó nota de la ubicación del kiosco que no le entregó la suscripción para proceder a las acciones legales del caso.
Al cierre de esta edición dominical la dirección de nuestro diario aún ignoraba si la corporación monopólica continuaría censurando nuestras ediciones o si, por contrario, se presentaría a distribuir los ejemplares.
De eso depende el precio de venta de esta edición.
Si los canilludos se presentan, esta edición sería vendida a como todos los domingos. Si no se presentan será vendida a $l5. Mientras tanto continúan llegando por decenas las muestras de solidaridad de la sociedad civil y política y los ofrecimientos para vender el diario sin remuneración alguna por parte de indignados ciudadanos.
A partir de mañana, la grave situación planteada donde un importante diario de circulación nacional con 18 años de presencia ininterrumpida, gestor de las más formidables gestas en defensa de los intereses populares continúa injustamente marginado de los kioscos que pertenecen a la comunidad, con la obligación de cumplir con una función pública de servicio a la sociedad distribuyendo información y opinión, pasará al debate público con intervenciones de juristas en el Poder Judicial, de parlamentarios en el Poder Legislativo y de gobernantes en el Poder Ejecutivo.
Están previstas múltiples gestiones a nivel de la Intendencia de Montevideo, de la Junta Departamental de Montevideo, de la Cámara de Senadores, de la Cámara de Diputados y de juzgados del fuero Civil y Penal. *
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