Domingo, 11 de diciembre, 2005 - AÑO 9 - Nro.2039
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Una cuenta del Riggs Bank denunciada por Germán Araújo

La Armada uruguaya mantendría viva la "caja negra" creada en la dictadura

La cuenta Nº 07-085-131 no tendría control del Tribunal de Cuentas, ni del BROU, ni del BCU. En ella se esconderían movimientos ilícitos de dinero que Sanguinetti no investigó, aunque no está amparada por la Ley de Caducidad. Durante la administración Lacalle se compraron cañones suecos. En 2002, Batlle le autorizó una transferencia de 15 millones de pesos. El Ministerio de Defensa no la tiene hoy en sus registros. El capitán Avilés se retiró del cuerpo consular en noviembre último con una fiesta a bordo del Capitán Miranda.

ROGER RODRIGUEZ, rogerrodriguez@adinet.com.uy

Una cuenta bancaria que la Armada uruguaya tendría activa en la sucursal de Washington del Riggs National Bank de New York, fue creada en 1977 por el "capitán viajero" Jacinto Avilés por orden del vicealmirante Hugo Márquez, y en ella se esconderían actos de corrupción y de represión de la dictadura.

La "caja negra" de la Armada fue denunciada, apenas reinstitucionalizado el país, por el senador Germán Araújo en la cámara alta del Parlamento, pero los sucesivos gobiernos de los partidos tradicionales nunca llegaron a investigar si la cuenta bancaria existía y si en ella efectivamente constaban actos ilícitos.

El 16 de abril de 2002, una resolución del Poder Ejecutivo firmada por el presidente Jorge Batlle, constató el último movimiento conocido de la cuenta secreta Nº 07-085-131, cuando se autorizó a la Armada un retiro de 15 millones de pesos para girarlo a la Agregaduría Naval en Estados Unidos.

Fuentes del Ministerio de Defensa Nacional reconocieron a LA REPUBLICA que la Armada uruguaya posee cuentas bancarias en el exterior, bajo auditoría del Tribunal de Cuentas, y que en algunas de ellas se depositan los ingresos por sus Misiones de Paz para Naciones Unidas.

Sin embargo, los informantes no pudieron cotejar que exista control alguno sobre la misteriosa cuenta Nº 07-085-131 del Riggs National Bank, que no figura dentro del Ministerio de Defensa. "Si la cuenta existe, deberíamos ver cuál es la historia de sus movimientos de dinero", aceptó la fuente.

Voceros de la Armada uruguaya, por su parte, aceptaron que la marina operó con cuentas bancarias en el exterior -"como lo han hecho otras fuerzas"- pero la mayoría de ellas fueron cerradas con el correr de los años y trasladadas al Wachovia Bank, donde hoy se reciben los pagos de la ONU.

 

Financiaron la represión

El vicealmirante Hugo Márquez hizo abrir la cuenta bancaria al asumir la comandancia de la Marina, y en ella se habrían acumulado millones de dólares a través de fondos provenientes de rescates de buques afectados por la armada, ingresos por fletes y arrendamientos de sus buques petroleros.

La cuenta bancaria Nº 07-08-131 de la Armada, creada en el mismo banco en el que el general Augusto Pinochet depositó sus "ahorros personales" durante la dictadura, fue manejada por el entonces capitán de navío Jacinto Avilés, quien viajaba a Estados Unidos con valijas repletas de dinero, según Araújo.

Las maniobras económicas de Avilés habrían permitido a la Armada uruguaya contar con una disponibilidad de fondos extrapresupuestales en dólares de los cuales no debía rendir cuentas a nadie y que utilizó tanto para gastos operativos de la fuerza, como para gastos personales de altos oficiales.

Entre los gastos operativos se incluiría inversiones en helicópteros, lanchas, cañones, armas y municiones, y posiblemente los gastos de actividades de represión llevadas a cabo en el exterior como la desarticulación de los Grupos de Acción Unificadora (GAU) en Argentina entre 1977 y 1978.

Entre los gastos personales, se incluiría la compra de la lancha Comar 1 (en la que va a pescar el presidente Tabaré Vázquez), que oficialmente se presenta como donación del gobierno de Francia, aunque fue armada en Estados Unidos; así como gastos de viajes y viáticos de oficiales superiores.

El economista Miguel Carrió denunció las andanzas del capitán Avilés en su libro "País Vaciado-Dictadura y negociados" (1987), donde narra que a la cuenta del Riggs Bank fueron los ingresos navales del alquiler del petrolero ROU Lavalleja a la Ancap, a quien cobraban un flete superior al internacional.

Según las fuentes, la cuenta también habría sido operada durante la administración de Luis Alberto Lacalle, por el vicealmirante James Coates quien adquirió en forma "directa" cañones suecos para el equipamiento de los cuatro barreminas, aunque los mismos no pudieron ser instalados.

 

Del Riggs al Wachovia

La existencia de cuentas negras era justificada en la interna de la Armada como un método de ocultar sus ingresos ante el Ejército y la Fuerza Aérea y evitar que las ganancias por sus servicios "extras" terminara por ser derivadas al tesoro estatal en el rubro "Rentas Generales".

Esa fue la denuncia que realizó el senador Germán Araújo ante el Parlamento durante el primer gobierno del presidente Julio María Sanguinetti, pero los eventuales ilícitos que el tema revelaba fueron incluidos en la "lógica" de la Caducidad, pese a que los delitos económicos eran expresamente excluidos.

Al comenzar el nuevo milenio, el Riggs National Bank comenzó a ser observado por el Departamento del Tesoro norteamericano y por agencias de inteligencia, las cuales constataron que a través de las sucursales del banco se habían realizado varias operaciones de lavado de dinero.

El Riggs Bank tenía los "ahorros" del dictador chileno Augusto Pinochet, pero también una sospechada cuenta de Jonathan Bush, tío del presidente norteamericano, y otra del dictador de Guinea Ecuatorial Teodoro Obiang Nguema, además de recibir sanciones por blanqueo de dinero en Canadá.

Esos controles habrían llevado a la Armada -como a las otras fuerzas- a trasladar sus otras cuentas al Bank Wachovia, donde ahora reciben los pagos de la ONU, que pasan en forma automática por los controles del Tribunal de Cuentas, y llegan a la fuerza y sus efectivos sin entrar a "Rentas Generales".

El capitán de navío (r) Jacinto Avilés Volonté, llegó a convertirse en presidente del Cuerpo Consular Honorario en Uruguay y Cónsul General de la República en Indonesia, cargos en los que recién cesó el pasado 17 de noviembre, cuando realizó una recepción a bordo del mismísimo "Capitán Miranda". *


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