"Me comprometo ante la opinión pública: jamás cerraré el diario LA REPUBLICA. Seguiré distribuyéndolo aunque sea con perros cimarrones", aseguró ayer el director del diario plural, Federico Fasano, al ser entrevistado en el programa De Igual a Igual, de Omar Gutiérrez.
"Si pierdo esta batalla jurídica, si el diario no llega a los quioscos, o si me obligan a venderlo en los quioscos a 35 pesos, pues no iré a los quioscos. Y seguiré vendiéndolo a 15 pesos a través de una cadena de solidaridad, que tampoco tiene precedentes en la historia de la prensa uruguaya", advirtió Fasano, en plena confrontación judicial con Eddie Espert, del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas.
"Estamos vendiendo muchos más diarios ahora que antes a través de los quioscos. Pero el diario tiene que estar en los quioscos porque hay mucha gente que se acostumbró a comprarlo en los quioscos, y no puede salir a recorrer la calle a ver si encuentra a alguien de la cadena de solidaridad", se excusó al reivindicar su deseo de volver a distribuir LA REPUBLICA a través de los canales más tradicionales.
Sin embargo, rechazó toda posibilidad de dejarse vencer por un empresario de la distribución como Eddie Espert, que pretende impedir al diario plural un precio accesible para los sectores menos pudientes de la sociedad.
"Nosotros vamos a seguir vendiendo el diario, de cualquier forma, todos los días, a un precio democrático. No vamos a traicionar a la sociedad civil uruguaya. Queremos un diario que llegue a todos los sectores sociales de una población que no puede seguir pagando los diarios más caros del planeta, como lo son los diarios uruguayos", dijo el periodista.
"No hay en el mundo diarios tan caros como los uruguayos", explicó para agregar luego que "eso ha marginado a vastos sectores de la población: los sectores menos pudientes no pueden pagar un diario a , más de mil pesos por mes, lo mismo que cuesta una mutualista de la salud privada".
Reivindicó luego los sueños del añorado Adrián Troitiño, el heroico anarcosindicalista fundador del sindicato ahora devenido en una gremial de empresarios propietarios de las rutas de distribución.
"Tenemos que volver a como era antes: al diario al precio de un boleto, al diario al precio de un café. Así será real la libertad de prensa consagrada por el artículo 29 de la Constitución. Hoy no es real. La libertad de prensa está siendo secuestrada por un grupo de treinta canilludos, con Eddie Espert a la cabeza, que impide que los diarios lleguen al resto de la población", acusó el doctor Fasano.
Respecto a la posibilidad de alcanzar una acuerdo extrajudicial con Espert y sus empresarios asociados, el director de LA REPUBLICA se mostró escéptico en extremo y se preguntó: "¿Qué negociación puede haber con una dictadura de treinta canilludos que secuestran la libertad de prensa, que dicen que si no les pagamos el doble de lo que les pagábamos antes, no podemos salir con el diario a 15 pesos?".
Detalló luego que los llamados "canilludos" son como máximo unas "once personas, miembros del sindicato de Eddie Espert, que van a la imprenta, toman los diarios y los llevan su sucursal. No entregan los diarios a los canillitas, no van quiosco por quiosco. Los canillitas tienen que ir hasta las sucursales y ellos les entregan los diarios. Los canillitas le pagan a los canilludos, y los canilludos llevan el dinero a la empresa editora".
"La única tarea que realizan los canilludos", relató Fasano con notoria indignación, "es la de transportar los diarios, no venden diarios, los llevan, los transportan, ellos no son canillitas. Pero se llevan la parte del león, y en contra de los intereses de sus propios afiliados, que son los canillitas, que son los que menos ganan. Por un trabajo que no demanda más de tres horas por día, ganan sueldos fabulosos, así se vendan o no se vendan los diarios. Porque si no se vende ningún diario, igual ellos cobran ese millar de ejemplares, que se llama 'peaje', y que se lo cobran a todas las empresas periodísticas, las que, por cobardía, no se rebelan contra una situación tan injusta y tan dictatorial como la que ejerce Eddie Espert y sus treinta canilludos".
Aclaró que "canilludo no es un término despectivo; fue acuñado por el fundador del sindicato, Adrián Troitiño, y así se les decía hasta la década del sesenta, cuando yo empecé a fundar diarios, ahora se les llama sucursaleros porque no les gusta el término canilludos. Bueno. En el fondo tienen razón: ya no son canillitas, ahora son empresarios que tienen yates, que tienen Mercedes Benz, que tienen estancias, y que no les gusta ser canillitas. Por eso no quieren llamarse canilludos".
Desmintió además que la rebaja en el precio de tapa experimentado los miércoles haya ocasionado un perjuicio a los canillitas.
"Ha sido un aumento de salario para los canillitas. Triplicamos y cuadruplicamos las ventas. Los canillitas, en lugar de cobrar 35 pesos, ahora cobran 60. Quince por cuatro es igual a sesenta. Se trata de saber sumar", dijo.
No sin cierta ironía, Fasano comentó después que "los que sí se pueden perjudicar son estos plutócratas, los sucursaleros, porque ellos establecieron un 'peaje' de un millar de ejemplares, se vendan diarios o no, que es un sistema perverso.
Lo que tienen que hacer es cobrar como los canillitas, que cobran un porcentaje. Y nosotros estamos de acuerdo en un porcentaje. Con lo que no estamos de acuerdo es en pagarles todos los días un millar de ejemplares, se vendan o no se vendan diarios, por el solo hecho de trasladar diarios de un lado a otro". *
Comentarios (beta!)