En las próximas horas, también se conocerán los nombres del futuro comandante en jefe de la Armada y de los dos capitanes de navío que ascienden al almirantazgo. En la Armada, terminarán su carrera militar el vicealmirante Tabaré Daners quien hoy se entrevistará con el Presidente- y el contralmirante Raúl Lecumberry. Se menciona como candidato a comandar el arma al actual contralmirante Juan Fernández. En la Fuerza Aérea, únicamente deberá llenarse una vacante de brigadier general generada por la renuncia presentada por Walter Ghiorsi.
El 1º de febrero pasarán a retiro en el Ejército los generales Francisco Wins, Roberto Alvarez, Juan Córdoba (quien en rigor, ya está retirado) Ricardo Medina y el propio comandante en jefe Angel Bertolotti.
Los ascensos del Ejército fueron difundidos ayer oficialmente a través del Ministerio de Defensa y de Presidencia.
La semana pasada, en medio de la más estricta reserva, el presidente Tabaré Vázquez convocó a su despacho de Suárez y Reyes al comandante en jefe del Ejército teniente general Angel Bertolotti para comunicarle las designaciones. Ayer, Vázquez recibió en la residencia presidencial al futuro comandante en jefe Carlos Díaz.
En las últimas semanas, habían trascendido los nombres de Díaz y del general Hebert Fígoli actual jefe de misión de paz de ONU en Chipre- como probables candidatos a suceder a Bertolotti.
Los coroneles promovidos están ubicados en el primer tercio del listado de méritos que incluye a los coroneles mejor calificados y con al menos cinco años de antigüedad en el grado.
El coronel Raúl Gloodtdofsky, jefe del Estado Mayor del Ejército y coordinador de las excavaciones en las unidades militares Nº 13 y 14, está en el 4º lugar, seguido por Luis A. Pérez agregado militar en España- en el 5º, Daniel Castellá, integrante del Estado Mayor (15º), Jorge Rosales, actual director del Liceo Militar (25º) y Wile Purtscher, secretario del Comando (27º).
Las designaciones despejaron algunas suspicacias originadas, desde la oposición y el propio Ejército, a partir de la aprobación de la nueva ley de ascensos al generalato que convirtió en "elegibles" a todos los coroneles (en total, unos 110).
Hubo quienes especularon que, con la nueva norma, el gobierno tendería a revisar la nómina completa en busca de coroneles afines a su línea política, llevándose por delante las decisiones emanadas de los tribunales calificadores. Nada de eso ocurrió. Fuentes castrenses, reconocieron que las promociones se efectuaron con "total transparencia" y que, a diferencia de otros períodos, esta vez "no había caballo del comisario".
Empero, en la designación del nuevo comandante en jefe no fue determinante el orden de derecha (antigüedad) lo que llamó la atención en filas castrenses. Este aspecto ya había sido adelantado desde el Ministerio de Defensa. Díaz, promovido al grado de general el 1º de febrero de 2002, está posicionado en el octavo lugar, por antigüedad, detrás de los generales Manuel Saavedra, Ricardo González, Pedro Barneix, Walter Díaz, Héctor Islas, Juan Couture y Hebert Fígoli. Los informantes calificaron de "audaz" la decisión presidencial hasta ahora no vista en el Ejército y no descartaron que se produzca "más de una" solicitud de pase a situación de retiro anticipado "aunque de manera muy cordial".
Díaz tomará la posta del teniente general Angel Bertolotti al frente de un Ejército al que la opinión pública aún demanda respuestas concretas sobre el destino de los detenidos desaparecidos.
Asumirá en plena efervescencia gubernamental con una política sobre los derechos humanos que busca cerrar heridas y con una investigación arqueológica en marcha que ya dio sus primeros resultados.
El general Díaz es consciente de ello: por orden presidencial, debió hurgar, junto al general Barneix, entre sus camaradas de armas retirados en busca de indicios que aportaran datos fehacientes sobre entierros clandestinos durante la dictadura. De ese trabajo, emanó el primer informe que Bertolotti entregó al presidente Tabaré Vázquez, el 8 de agosto, sobre los detenidos desaparecidos.
Díaz es desde el 16 de agosto pasado el comandante de la División I, la más poderosa del Ejército, en reemplazo del general Juan Córdoba. *
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