El joven vendía sus diarios en diagonal con el quiosco del pequeño empresario cuando, según dijo, el quiosquero se acercó adonde se encontraba, y lo "amenazó" reiteradas veces con que sufriría una represalia si seguía distribuyendo el diario que boicoteó Eddie Espert.
La denuncia por amenaza fue radicada en la seccional más cercana al Hipódromo de Maroñas por la madre del "canillita", menor de edad. El quiosquero fue detenido y conducido al juez, pero quedó en libertad ante la falta de testigos que corroboraran la denuncia del vendedor.
El juez penal de 2º Turno, Gustavo Mirabal, resolvió prohibir al dueño del quiosco que vuelva a acercarse al joven "canillita", orden bajo apercibimiento de ser procesado por "desacato" ante una resolución judicial. La fiscalía actuante desistió de imputar ningún otro delito.
La instrucción del expediente descartó que el menor pueda haber sido víctima de "lesiones", un delito perseguible de oficio mientras se mantengan las evidencias de la agresión. El quiosquero declaró que sólo se le había acercado para preguntarle si vendía LA REPUBLICA.
El quiosquero quedó en libertad, y ningún antecedente figurará en su prontuario. En caso de acercarse al menor en otro incidente similar, la Justicia Penal podría procesarlo por "desacato", por desobedecer una resolución judicial, aunque no pueda probar que profirió "amenazas".
El caso de ayer, en que otro vendedor independiente denuncia haber sido víctima de acto intimidatorio por un empresario que distribuye diarios y revistas, no se constituye en un hecho aislado. Muchos otros episodios, no denunciados, han sido constatados las últimas semanas.
El último incidente que tomó estado público se registro el pasado viernes cuando otro joven vendedor independiente fue insultado, amenazado, y sus ejemplares resultaron pateados por un quiosquero que, al igual que el de ayer, está afiliado al sindicato de Eddie Espert.
El anónimo agresor, después identificado como "Daniel", empezó por romper una botella con bebida contra una columna del alumbrado público. Con el amenazante pico roto en la mano intentó intimidar al "canillita" independiente que vendía ejemplares de LA REPUBLICA.
La agresión determinó una rápida intervención de la Policía en moto conocida como "Puma". El gerente general de LA REPUBLICA se hizo presente en el lugar para solidarizarse con el "canillita". Pedazos de vidrios quedaron en el piso como evidencia de la barbarie cometida.
El quiosco está en San Martín y Bulevar Artigas. El viernes pasado, "el canillita" eligió la misma esquina para vocear el diario plural, el segundo diario en ventas, y de una gran influencia en la opinión pública. El quiosquero patotero decidió imponerse por la violencia.
Los primeros intentos de agresión y patoterismo, contra vendedores que aceptaron desafiar el monopolio corporativo de Eddie Espert, se vienen registrando desde el viernes 9, cuando los jóvenes "canillitas" empezaron a recibir insultos, amenazas y otros actos intimidatorios.
A partir de ese día, el diario plural no volvió a ser distribuido por el autodenominado "Sindicato" de Vendedores de Diarios y Revistas, una asociación civil integrada por distribuidores y titulares de permisos, precarios y revocables, para instalar los quioscos en la vía pública.
En consecuencia, LA REPUBLICA aceptó los ofrecimientos de distintas organizaciones sociales para instrumentar una larga cadena solidaria que permite continuar con la circulación del diario plural a un precio democrático de , al alcance de todos los sectores menos pudientes.
No obstante, no todos los quiosqueros aceptaron doblegarse ante la arbitraria decisión inconstitucional de Espert y sus asociados: muchos siguen vendiendo LA REPUBLICA, aunque lo hacen a escondidas, y sólo entregan los ejemplares ocultos, a los lectores que así lo soliciten.
Mientras tanto, aún continúa creciendo la repulsa popular contra la "censura" que impusiera Eddie Espert el viernes 9, contra una edición que contenía un artículo del director Federico Fasano Mertens, que no resultó del agrado del sempiterno presidente del llamado "sindicato".
La Justicia Civil tramitó, por resolución de la jueza Graciela Berro, un recurso de amparo que interpusiera LA REPUBLICA para proteger los derechos constitucionales del diario plural y de sus lectores. Espert y su sindicato resultó "condenado" a distribuir nuestro matutino, pero se niega a hacerlo porque entiende que la jueza fijó precio de tapa.
LA REPUBLICA interpuso por su lado un recurso de apelación parcial contra un aspecto de la sentencia de la jueza Berro que restituyó a su estado anterior la situación previa al conflicto con los distribuidores. El diario sostiene que Berro extralimitó su potestades al mencionar la cuestión del precio de tapa, que aún provoca un conflicto con Espert.
El litigio será dirimido por el Tribunal de Apelaciones en lo Civil de 5º Turno. LA REPUBLICA argumentó en su recurso que la magistrada se pronunció sobre un aspecto, el precio de tapa, un tema que no fue planteado por el diario plural, pero tampoco por la parte demandada. *
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