Jueves, 12 de enero, 2006 - AÑO 9 - Nro.2069
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Un solitario verdugo lo ejecutó en la entrada del edificio de su oficina, a dos cuadras del "Tacoma", donde estaba recluido

Asesinaron ayer al capitán Carmona; el martes le habían dicho que saldría libre en seis meses

Un certero disparo en la nuca acabó con la vida del capitán (r) Walter Carmona, un condenado en apelación por "coautoría" en el "homicidio muy especialmente agravado" del empresario Luis Ernesto González.

GERARDO AGOSTO

 La Policía Técnica encontró el casquillo detonado de una pistola
semiautomática calibre 7.65, igual a la usada en el atentado de diciembre, y el mismo
proyectil utilizado para el homicidio de González en 1993.
La Policía Técnica encontró el casquillo detonado de una pistola semiautomática calibre 7.65, igual a la usada en el atentado de diciembre, y el mismo proyectil utilizado para el homicidio de González en 1993.

El martes al mediodía, su abogado Rafael Ravera Parietti le dijo que saldría libre en seis meses porque el "caso González" se revertirá por un conjunto de pruebas que ya fueron aportadas al Poder Ejecutivo. Carmona fue herido a las 12:30 horas en la entrada de un edificio en Andes 1475, entre Mercedes y Uruguay, donde habita su concubina y donde el ex militar tenía una oficina para sus negocios inmobiliarios. El ex capitán del Ejército Nacional cayó abatido frente al ascensor. Su mujer pudo ver al asesino, pero aportó muy escasos detalles para su identificación a los investigadores del Departamento de Homicidios. El verdugo ingresó al edificio antes que Carmona y su compañera. Al parecer, habría utilizado llaves apropiadas, según relató la mujer, que sólo pudo asegurar que luego del disparo vio a "un joven corpulento".

Testigos interrogados en el lugar por la Policía dijeron que vieron a dos personas en un vehículo. El asesino utilizó el auto para darse a la fuga. Se desconoce si algún testigo registró la matrícula del vehículo. Trasladado en una ambulancia de la Unidad Coronaria Móvil hasta el Hospital Maciel, el recluso del establecimiento penitenciario "Tacoma" dejó de existir a las 13.00 horas, unos minutos después de ser ingresado.

 

Más balas calibre 7.65

Carmona había notado la presencia de un desconocido en la esquina de Andes y Uruguay. Se lo dijo a su mujer y apuró el paso hacia el edificio. El solitario asesino bebía de una caja de leche achocolatada. La mujer de Carmona lo había esperado en la esquina. Temía por su compañero, víctima de un reciente atentado, el 26 de diciembre. Le dispararon con una pistola 7.65. Ayer usaron balas de igual calibre.

Carmona murió con una ojiva alojada en el cerebro. Del edificio fue retirado en camilla, con el rostro cubierto de sangre, y un aparato para desobstruir las vías respiratorias, todas inundadas de sangre.

El casquillo detonado de una pistola semiautomática calibre 7.65 fue encontrado en el lugar por la Dirección Nacional de Policía Técnica. La misma repartición realizó el peritaje de las balas usadas en el atentado a Carmona.

Se trata del mismo tipo de calibre que fue utilizado para asesinar en agosto de 1993 de un disparo, también en la nuca, al empresario y contrabandista Luis Ernesto González, crimen todavía sin esclarecer.

El juez penal de 19º Turno, Luis Charles, y la fiscal penal de 2º Turno, Mirtha Guianze, se presentaron en el lugar del crimen para iniciar la instrucción del expediente. Aguardan por las pericias pertinentes.

 

¿Atentado previo como advertencia?

Entre las 20.00 y las 20:30 horas del lunes 26 de diciembre, el capitán (r) Carmona fue baleado en Andes y Cerro Largo por desconocidos que se desplazaban dentro de un auto, a media cuadra del "Tacoma".

Los disparos --uno perforó la parte delantera de un muslo y el otro se incrustó en un glúteo después de atravesar unos billetes y algunas monedas-- fueron constatados el 28 por el Instituto Técnico Forense.

El jueves 29, tres días después del atentado, un agente de vigilancia fue destacado en Andes y Cerro Largo, donde Carmona fue agredido, para custodiar el lugar y preservar la integridad física del ex militar.

El centro de reclusión, ubicado en Andes entre Cerro Largo y Galicia, tiene un régimen mínimo de seguridad, y permite que los penados puedan salir todos los días a trabajar, estudiar o estar con su familia.

Tal el caso de Carmona que hacía negocios inmobiliarios en el cuarto piso del edificio de la calle Andes 1475, a media cuadra de un viejo bar donde se reunía con otras personas que operan en el mismo rubro.

 

¿Mataron a un testigo clave?

El capitán (r) Walter Eugenio Carmona Estefan fue visitado el martes al mediodía en el "Tacoma" por su abogado, el doctor Rafael Ravera Parietti, un conocido penalista vinculado a importadores y aduaneros. En presencia de la guardia penitenciaria y los demás presos, Ravera dijo a Carmona que estuviera "tranquilo" y que "saldría libre en unos seis meses" porque el "caso González" sería revertido en la apelación.

La sentencia condenatoria de la jueza Aída Vera Barreto, que castigó a Carmona con una pena de 26 años de penitenciaría, está a estudio de los ministros del Tribunal de Apelaciones en lo Penal de 3er. Turno. Los ministros tribunalicios Bernadette Minvielle, José Bonavota y Eduardo Borges ya analizaron por separado la sentencia apelada. Se especula que redactarían una sentencia para comienzos de febrero.

En el sistema de justicia se estima que el homicidio será revisado a la luz de "nuevas pruebas" que fueron entregadas, ya en diciembre, al despacho del presidente Tabaré Vázquez, mediante un sobre cerrado. Las "nuevas pruebas", que nunca habrían sido tenidas en cuenta en la instrucción del expediente, serían cruciales para exculpar del crimen al otro procesado por el delito, el subcomisario Washington De María.

Carmona fue el único testigo que incriminó a De María en la muerte de González, al declarar el 1º de setiembre de 1993. Al día siguiente se retractó y dijo que inculpó a De María porque había sido torturado. Una revisión del caso, ya sea en el juzgado de primera instancia de la jueza Vera Barreto por resolución del tribunal de segunda instancia, o en la Suprema Corte de Justicia requeriría del testimonio de Carmona.

La otra persona que denunció a De María, la viuda de González, Olga Sánchez, resultó procesada con prisión por un fraude con los seguros de vida de su marido. Uno fue aumentado días antes del homicidio. Junto a Sánchez resultó procesado el inspector mayor Alexis González, entonces director de la Dirección de Grupos de Apoyo de la Jefatura de Policía de Montevideo, que acompañó a la mujer a cobrar seguros.

 

La "verdad", en el fondo de un aljibe

Incontables versiones se manejaron acerca del motivo del homicidio de Luis Ernesto González, un propietario de free shops implicado en varios ilícitos. Lo único cierto es que apareció en el fondo de un aljibe.

Con gran despliegue mediático, la Policía anunció el 1º de setiembre de 1993 que sacaría el cuerpo sin vida de González de un aljibe, en el Paraje Garúa, localidad Los Cerrillos, del departamento de Canelones.

De María estaba detenido e incomunicado desde el 26 de agosto en la Guardia de Coraceros por orden del ministro de Interior Juan Andrés Ramírez, por informes de los policías Milton Coito y Alberto Lemos.

Tiempo después, el sargento Coito y el comisario Lemos resultarían procesados por aplicar "apremios físicos" al capitán (r) Carmona para que inculpara a De María. Luego serían "sobreseídos" por un tribunal.

 

Cambio de carátula incrementó la pena

La magistrada de Las Piedras, Miriam Musi, recibió del fiscal Daniel Gutiérrez un pedido de procesamiento contra Carmona y De María por un delito de "privación de libertad" en relación al "caso González".

La primera jueza que actuó en el asunto tomó en cuenta el resultado de un informe forense que ubicó la muerte de González entre tres y 24 horas antes de su aparición en el aljibe. De María no pudo matarlo.

Sin embargo, una Junta Médica integrada tres años después estudió fotos en blanco y negro del cadáver, y estableció que el empresario llevaba muerto hacía por lo menos una semana. Cambió la evidencia. La jueza penal de 20º Turno, Aiída Vera Barreto, modificó la carátula y los condenó después que asumió competencia, tras la actuación de diversos jueces que se sucedieron en la instrucción del expediente.

Carmona y De María fueron procesados con prisión por Vera como "coautores" de un delito de "homicidio muy especialmente agravado". Ambos condenados recurrieron la sentencia, que ahora será revisada.

El procesamiento con prisión tanto del ex militar como del ex policía del Departamento de Operaciones Especiales había sido solicitado a la jueza Vera por el fiscal penal de 7º Turno, Eduardo Fernández Dovat. *


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