Sábado, 14 de enero, 2006 - AÑO 9 - Nro.2071
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Ayer atestiguó la joven que caminaba por la calle Andes cuando vio salir corriendo al presunto homicida

Compañero de cárcel de Carmona declarará hoy ante el juez Charles

Hoy declarará ante el juez penal Luis Charles un compañero de cárcel del capitán (r) Walter Carmona, quien fuera asesinado el miércoles en la entrada de su edificio enfrente al Regimiento Guardia Republicana. Ayer atestiguó la joven que vio salir corriendo al presunto asesino del ex militar, condenado por el homicidio de Luis Ernesto González.

El recluso Leonardo Banchero, prisionero en el "Tacoma" por un delito de "rapiña", será interrogado por reiteradas amenazas que profirió contra Carmona debido a cierta desavenencia por motivos económicos que tenía con el ex militar, que se dedicaba a negocios inmobiliarios.

La División de Homicidios de la Dirección de Investigaciones de la Jefatura de Policía de Montevideo estima que Banchero podría ser autor o instigador del atentado sin fatalidades del 26 de diciembre, o del asesinato del pasado miércoles, que arrebató la vida de Carmona.

Banchero, un ex policía hijo de una ex policía, estaba drogado cuando cometió una rapiña. Al verse rodeado por la Policía se pegó un tiro en la cabeza. En el "Tacoma" había reducido a Carmona a la servidumbre. Incluso lo obligaba a cocinar y lavar. Ocupaban habitaciones linderas.

Junto a Banchero también serían conducidos dos compañeros de celda de Carmona, testigos de las reiteradas amenazas que Banchero hizo al ex militar. Luego del homicidio, aparecieron en la celda del ex policía documentos de un negocio con terrenos que concretaría con Carmona.

 

La versión de la frustrada venta de los apartamentos

Según una versión, Carmona habría convencido a Banchero a invertir once mil dólares para la compra en sociedad de dos apartamentos con un fuerte endeudamiento con la contribución inmobiliaria. Banchero señó seis mil, pero luego Carmona y su mujer le "prestaron" dos mil.

El negocio se habría frustrado cuando Banchero descubrió que la deuda con la contribución superaba el valor de mercado de los dos apartamentos, que pensaban vender a treinta mil dólares cada uno, para repartirse el dinero en partes iguales, convenidas de antemano.

La sospecha contra Banchero surgió a partir de testimonios de otros presos que recordaron, al ser indagados por los investigadores de Homicidios, unas palabras que el recluso dirigió a Carmona, después que el ex militar recibiera dos balazos en el atentado de diciembre.

"Estos son unos amigos míos que se enteraron que me debés una plata; tratá de pagar porque va a ser más grave", le habría advertido Banchero a Carmona, según relatos de presos que los policías dijeron al juez haber recabado en sus investigaciones adentro del "Tacoma".

 

Se busca "un joven morocho con rulos"

Sin embargo, la instrucción presumarial del expediente diligenciado por el juez penal de 19º Turno, Luis Charles, y la fiscal penal de 2º Turno, Mirtha Guianze, descartaría en principio que Banchero posea "el perfil" para planificar un atentado de advertencia y una ejecución.

El testimonio de la joven muchacha, que pasaba por el edificio de la calle Andes 1475, donde habita la mujer de Carmona y el ex militar tenía su oficina inmobiliaria, poco aportó al juez: sólo recuerda que vio "un morocho con rulos", de casi treinta años, que salía corriendo.

La indagación judicial apunta al resultado de un rastreo de llamadas recibidas o realizadas por Carmona, que usaba un teléfono celular y tenía un teléfono fijo en su oficina.

El relevamiento telefónico de los últimos 30 días fue solicitado al juez Charles por los propios policías.

A la vez se analiza un listado de personas que asistieron al "Tacoma" antes del atentado del 26 de diciembre. En particular se investigan las personas que visitaron a Carmona, Banchero y al subcomisario Washington De María, también condenado por la muerte de González.

Al mismo tiempo se aguarda el resultado de una pericia técnica a los videos de seguridad de la Embajada de Francia, ubicada en Uruguay y Andes. No obstante, los magistrados abrigan escasas expectativas, ya que las cámaras de seguridad sólo vigilan las puertas y ventanas.

 

El verdugo utilizó llaves apropiadas

La mujer de Carmona declaró al juez Charles que vio a un muchacho joven ingresar al edificio con llaves apropiadas, cuando ella salía para esperar a su compañero en la esquina, adonde el ex militar llegaría, en uso de su salida diaria especial, desde su reclusión en el "Tacoma".

La joven empleada doméstica que atestiguó ayer dijo que pasaba por el edificio cuando vio salir corriendo a "un morocho con rulos", cuya edad situó entre unos 25 y 30 años. Atrás vio cuando salía la mujer de Carmona gritando con desespero: "¡Me lo mataron! ¡Me lo mataron!".

Una reconstrucción de los hechos, en base a la versión de la mujer de Carmona, permitió establecer que el ex militar estaba parado en la puerta del ascensor cuando resultó asesinado. Ella estaba detrás. El asesino bajó la escalera, pasó por encima del cuerpo, y se escabulló.

 

Mucha gente, pocos testigos

Ningún testigo aportado hasta el momento al Juzgado corroboró la versión policial, según la cual, el verdugo habría escapado en un auto que lo esperaba cerca, con dos personas a bordo. La versión resultó propalada en las últimas horas por diversos medios de comunicación.

En ámbitos del sistema de justicia llama la atención que los policías de Homicidios no hayan podido conseguir más testigos del hecho.

Las fuentes consultadas por LA REPUBLICA remarcaron que el asesinato se produjo calle por medio con el Regimiento Guardia Metropolitana.

Según versiones sin confirmar, al momento del crimen había sobre la calle Andes al menos cinco policías armados, dos de ellos en grandes motos, alguno de los cuales realizan tareas de vigilancia y ordenanza para las autoridades del "Tacoma", y otros para el propio regimiento.

La joven que vio al verdugo agregó que mantuvo abierta la puerta del edificio mientras la mujer del ex militar corría al regimiento a pedir ayuda. Se sabe que hubo otras personas que presenciaron los hechos, pero sus testimonios no lograron ser recopilados por la sede.

 

Realizó una autopsia el mismo forense que constató las torturas

Carmona fue ejecutado de un disparo en la nuca, según constató el médico Guillermo López, del Instituto Técnico Forense. El ex militar recibió en la nuca un tiro de una pistola semiautomática calibre 7.65 que lo mató en 30 minutos. El verdugo estaba oculto en la escalera.

El forense López es el mismo profesional que constató las torturas que Carmona alegó haber padecido de parte del ex sargento Milton Coito y del comisario José Felisberto Lemos para inculpar a De María en la muerte del empresario y contrabandista Luis Ernesto González.

Carmona rectificó lo que declaró bajo efecto de torturas y amenazas y aseguró que había sido supliciado por Coito y Lemos, en la chacra que Coito poseía en el departamento de Canelones. Los policías resultaron condenados, pero luego fueron sobreseídos por un tribunal de alzada.

El proyectil utilizado en el asesinato de Carmona es del mismo calibre 7.65 que el usado en el atentado del lunes 26 de diciembre, cuando el ex militar resultó con un muslo perforado y una ojiva incrustada en un glúteo. Es también la misma bala utilizada para matar a González. *


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