El desarrollo de una industria papelera en el Uruguay estaba en el programa de gobierno del Frente Amplio de 1971, año de su fundación.
"El gobierno del Frente Amplio impulsará el desarrollo de la industria papelera nacional", dijo el candidato a presidente, Líber Seregni, el 18 de julio de ese año, poco más de cien días después del acto del 26 de marzo que presentó públicamente la coalición.
Esas palabras fueron dichas en el teatro El Galpón, en un discurso publicado como "Nuestra política para los medios de difusión", ante un auditorio de periodistas, gráficos y vendedores de diarios.
La censura entonces aplicada, la libertad de prensa, libertad de empresa, los regímenes jurídicos de los medios de comunicación y el papel de los trabajadores ocuparon lo central del discurso.
Al finalizar, Seregni enumeró una serie de lineamientos de futuro: "En otro orden de cosas, pero estrechamente vinculado con el tema que hoy nos ocupa, el gobierno del Frente Amplio impulsará el desarrollo de la industria papelera nacional, sobre la base de que no podrá, de ninguna manera, ser manejada por monopolios más o menos encubiertos. Trataremos asimismo, de explorar exhaustivamente las posibilidades de nuevas soluciones técnicas en este sector industrial".
No fue una afirmación ocasional. En esos meses, la comisión de Programa del Frente amplio tenía funcionando diversas comisiones sectoriales.
El principal insumo para el programa era el plan de desarrollo de la CIDE, una oficina de planificación que había elaborado documentos detallados y, sobre todo, recopilado enorme cantidad de información.
La CIDE manejaba una doctrina económica "estructuralista" o "cepalina", como se la conocía, que impulsaba la industrialización de sustitución de importaciones, protegida por barreras arancelarias.
El otro insumo eran los programas de los gremios de cada ramo, que en general iban en el mismo sentido.
En Uruguay había fábricas de papel como la Fábrica Nacional de Papel, Cicssa, Isusa y Pamer, pero no fabricaba su celulosa ni su papel de diario, que era importado. Por eso Seregni menciona el tema en un discurso sobre comunicación y por eso se refiere a explorar soluciones técnicas.
Treinta y cinco años después, la doctrina económica es distinta y el mundo es distinto. La celulosa se piensa fabricar para exportar, no hay peligro de monopolio y la producción se basa en un desarrollo forestal que en ese momento sólo existía en los documentos de la CIDE. *
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