Previamente, en la sala velatoria de General Flores y Carreras Nacionales, se vivieron escenas de hondo dramatismo. El transportista malogrado, de 53 años, vivía en la zona de Barros Blancos y tenía dos hijos mayores de edad fruto de su primer matrimonio. Cinco meses atrás, Piaggio había formado nueva pareja y convivía también con dos hijos de la señora. La nutrida familia que se quedó sin su jefe lloró desconsoladamente y sus compañeros de trabajo también demostraron su profundo pesar por lo sucedido, al tiempo que seguían comentando el infortunio, ya que un año antes otro chofer, Edward Cal, había sido asesinado en El Pinar.
La ciudad de Montevideo, en tanto, se había quedado sin transporte por el paro decretado por la Unott y sólo algunas pocas unidades de emergencia circulaban por las principales arterias en un sábado atípico.
A la una y media de la tarde el cortejo fúnebre partió rumbo al Cementerio del Norte, seguido de una impresionante caravana de ómnibus, muchos de los cuales tenían pancartas alusivas a la falta de seguridad en las calles de la capital.
Poco después de la hora 14:00 se procedía a la inhumación de los restos de Piaggio en el panteón de la empresa, donde también fue sepultado hace 13 meses Edward Cal, cuyo crimen continúa impune. La necrópolis se vio invadida por una parte de los ómnibus, al tiempo que otros rodearon el perímetro del cementerio.
El trágico caso ocurrido a las cuatro de la tarde del viernes causó conmoción, aunque los transportistas ya habían advertido que el barrio Casabó se había convertido en tierra de nadie. En efecto, en los últimos meses los delincuentes ni siquiera subían a los ómnibus para cometer sus asaltos, sino que desde la vereda apuntaban a los conductores y en algunos casos les disparaban antes de llevarse el dinero.
A las cuatro de la tarde, Piaggio partió de la terminal de Casabó rumbo a Punta Carretas a bordo del ómnibus de la línea 17. En la primera parada subió una señora y al llegar a la esquina de Etiopía y Senegal dos individuos le hicieron señas para que detuviera la marcha.
Ambos sujetos sacaron armas de fuego y sin subir al ómnibus le exigieron a Piaggio que les tirara el dinero, a lo cual el conductor se negó con un "subí vos". Ello bastó para que uno de los delincuentes le efectuara un disparo que alcanzó de lleno en el tórax al infortunado trabajador que herido de muerte quedó tumbado sobre el volante, mientras el ómnibus sin control se deslizó unos metros hasta detenerse a centímetros del muro de una casa, luego de subir el cordón de la vereda.
Los dos individuos se dieron a la fuga en distintas direcciones, al tiempo que Piaggio era trasladado al Centro Coordinado del Cerro, donde minutos después se produjo su fallecimiento, en medio de ayes de dolor de varios de sus familiares y compañeros que habían acudido al centro asistencial.
La noticia de la muerte del chofer corrió como reguero de pólvora y varios ómnibus y taxis bloquearon la entrada al Cerro, originándose algunas situaciones de tensión cuando algún obrero del volante que iba con pasaje quería continuar su viaje.
En la víspera el dirigente de la Unott, Marcos Lombardi, volvió a reiterar conceptos sobre la falta de seguridad en la ciudad. "Lo que nosotros entendemos, y así se lo hicimos saber al Ministro Díaz, es que acá hay que atacar el tema de fondo, procurar generar trabajo, empleo, y fundamentalmente atacar el tema de la droga con mano muy dura", dijo el sindicalista para agregar "el 90% de los que están robando y asesinando, ya sea a los trabajadores de ómnibus, del taxi o a cualquier vecino que camina por la calle libremente, se encuentra bajo los efectos de la droga".
El gremio adelantó que los servicios de las empresas urbanas con destino Cerro y Casabó terminarán sus recorridos en la nueva terminal de Curva de Tabárez hasta que haya garantías por parte del Ministerio del Interior. La paralización decretada el viernes por la tarde, se extendió ayer durante toda la jornada. El transporte comenzó a normalizarse en las primeras horas de este domingo.
Inmediatamente después de ocurrido el crimen de Piaggio, la Policía (Seccional 24ª y Brigada de Asaltos) realizaron una serie de operativos en busca de los responsables. En uno de los procedimientos un sujeto resultó herido en una pierna al resistir a tiros el arresto.
El, en ese momento, principal sospechoso de haber dado muerte al transportista fue detenido en una precaria vivienda de la calle Senegal, a poca distancia de donde se produjo el mortal ataque.
Se trata de un joven de 19 años, llamado Robert Alexander Rodríguez Fonseca, quien actuó junto a su hermano, Fernando Richard, de 33 años. El individuo fue llevado a la comisaría del Cerro y allí se estableció que el pasado día 20 había cometido una rapiña idéntica contra otro chofer de Raincoop, de la misma línea 17, en el cruce de las calles Costa de Marfil y Etiopía.
Este conductor reconoció al detenido y testigos del homicidio de Piaggio afirman que fue quien disparó el arma de fuego. Además, en ambos asaltos el delincuente estaba vestido con las mismas ropas.
En la mañana de ayer los detenidos fueron puestos a disposición del juez en lo Penal de 13º Turno.
De las indagatorias, el magistrado dispuso el procesamiento con prisión de ambos hermanos: el matador, por el delito de "rapiña en reiteración real con un delito de homicidio especialmente agravado", y su cómplice, por el delito de rapiña.
Otros sospechosos que habían sido detenidos, quedaron en libertad. *
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