Minutos antes de comenzar la oratoria del ministro Brovetto y cuando ya habían culminado los espectáculos artísticos que preludiaban las palabras del Presidente frenteamplista, una niña, seguramente aún en edad preescolar, atravesó el vallado que separaba el sector en donde se encontraban instaladas las autoridades del gobierno central del resto del público presente, caminando con sus cortos pasos entre periodistas y políticos llegó hasta donde estaban dispuestas las sillas y donde aguardaban los ministros el discurso de Brovetto.
La pequeña portaba una flor rosada que se la entregó al ministro Mujica en sus manos, quien sorprendido la abrazó y le dio un beso ante la atónita mirada de todos los presentes.
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