En conferencia de prensa, luego de clausurar la XVI Cumbre Iberoamericana, Vázquez reiteró que la producción de pulpa no causará daños en personas ni animales ya que se usará "la última tecnología", y cargó contra el país vecino al manifestar que "distinta es la patología que ocasionan las fábricas que blanquean la pulpa con cloro puro, como se hace en algunos lugares de Argentina".
El diferendo entre Uruguay y Argentina por la instalación de las plantas de celulosa en las márgenes del compartido Río Uruguay no estuvo ausente en la conferencia final de la XVI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno, que se desarrolló ayer con la participación de los presidentes de Uruguay, Tabaré Vázquez; de Chile, Michelle Bachelet; su par de El Salvador, Elías Saca; y el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias. Frente al pedido del presidente argentino Néstor Kirchner al rey de España para que oficie de "facilitador" a fines de lograr un acercamiento entre ambos países, Vázquez confirmó ayer que "apoya la actuación de su majestad". Y no olvidó reiterar que está dispuesto "a dialogar", como siempre lo ha hecho, "para la búsqueda de una solución a este diferendo".
Ante la pregunta de una periodista argentina sobre el impacto medioambiental que pueden causar las plantas de celulosa, el Presidente uruguayo explicó que la instalación de estas fábricas no comenzó "en este gobierno sino en anteriores, por lo que cuando llegamos lo primero que hicimos fue buscar información científica, técnica y tecnológica seria".
En este sentido, y haciendo un poco de historia, Vázquez recordó que "antes de asumir, unos dos o tres meses después de haber ganado las elecciones en octubre de 2004, contratamos un estudio especial de impacto al instituto noruego de estudios medioambientales, que es uno de los más destacados en el tema a nivel mundial". Después de asegurar que el informe reveló que las plantas no causarán un "daño mayor" a personas ni animales, el Presidente agregó que ese relevamiento fue "corroborado por tres estudios del Banco Mundial que efectuó a pedido de la hermana República Argentina".
Para que no quedaran dudas, dijo que "científicamente no hay ninguna demostración válida de que las plantas, con la tecnología que utilizarán en nuestro país, que es la última y la mejor, causen patología alguna en personas y animales". Vázquez aprovechó la oportunidad para manifestar que "distinta es la patología que ocasionan las fábricas que obtienen el blanqueo de la pulpa de celulosa con cloro puro, como se hace en algunos lugares de la República Argentina".
Por eso, "como médico y ciudadano tengo el más absoluto convencimiento de que no se producirá ningún daño, si así fuera no estaríamos apoyando la instalación de estas plantas". A la hora de referirse a los monitoreos para garantizar una producción sin riesgos de contaminación, Vázquez indicó que "existe un compromiso de este país de efectuar los controles para que los niveles de contaminación estén dentro de los parámetros que hemos fijado, que son los más estrictos y los que se aplicarán en la Comunidad Europea a partir de 2007".
El ofrecimiento de Uruguay a Argentina para realizar controles conjuntos también fue citado por el Presidente anfitrión de la Cumbre. "Hemos ofrecido, y lo seguimos haciendo, a los hermanos de Argentina la posibilidad de hacer un monitoreo conjunto. Y ofrecimos además que si Argentina considera que el grupo de técnicos de ambos países debe ser reforzado con los mejores expertos del mundo, Uruguay está de acuerdo".
Vázquez no negó la "razón que los ciudadanos argentinos" tienen en pedir que se preserve el medio ambiente. Y con el fin de garantizar esa seguridad, recordó que propuso al gobierno de la vecina orilla la instalación de un laboratorio, financiado por ambos países, dotado de los últimos avances de impacto que existan mundialmente para que se brinde seguridad a los hermanos argentinos". *
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