El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo que su país se ha preocupado por el conflicto entre Uruguay y Argentina desde un principio, y que la elección del rey Juan Carlos de Borbón como "impulsor del diálogo" es un buen principio que podría determinar una solución al diferendo en un plazo razonable.
En otro orden, destacó la importancia de los acuerdos alcanzados en la XVI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado para ordenar los flujos migratorios y hacerlos elementos favorecedores del desarrollo de
los países de la región.
Al ser consultado acerca del nuevo capítulo que se inicia en el diferendo entre Uruguay y Argentina por las plantas de celulosa con la participación del rey de España como "facilitador" del diálogo, Zapatero afirmó que su país "siempre se ha interesado en que el conflicto se encauzara".
A la vez señaló que no debe cuestionarse si el rol de don Juan Carlos será de mediador o no, ya que esa es una cuestión puramente semántica, en su lugar prefirió definir al jefe de Estado como "un impulsor del diálogo" que es querido y respetado por ambos países, lo cual constituye "un buen principio" para lograr una solución.
En tal sentido destacó que la tarea del soberano será respaldada por "todo el gobierno"español y estimó que sería enormemente positivo que en un tiempo
razonable tengamos un acuerdo que ponga fin a este conflicto".
Según dijo la figura de su majestad no corre riesgos ante la posibilidad de que su mediación no conduzca a una solución del conflicto, puesto que es "justamente el prestigio del rey lo que motiva que sea una persona que pueda contribuir a ese camino de acuerdo".
En cuanto a si ya se definió una estrategia para alcanzar esa meta, el presidente español indicó que será un proceso que implicará varias reuniones, pero que los contactos recién comienzan a planearse, razón por la que "es momento de dejar que las cosas empiecen a rodar". Y recomendó que todos los actores involucrados en el mismo actúen "con prudencia", ya que este "ha sido un conflicto difícil, que ha lesionado mucho las relaciones" entre los dos países.
La participación de Juan Carlos de Borbón fue propuesta el sábado por el canciller argentino Jorge Taiana a su homólogo español, Miguel Angel Moratinos, y tras ser aceptada por el soberano fue trasladada a Vázquez, quien la aceptó con la única condición de que ese rol sea cumplido durante todo el proceso por el rey. De manera más genérica Zapatero subrayó que "el deseo del gobierno de España es que en la Comunidad Iberoamericana, más allá de colores políticos de los gobiernos, de los presidentes, exista diálogo, entendimiento y respeto por que la ciudadanía iberoamericana, la comunidad iberoamericana, está por encima de todos los gobiernos".
En otro orden, durante la conferencia ofrecida al comenzar la última jornada de la XVI Cumbre Iberoamericana de Jefes Estado, Zapatero consideró que la ausencia de un grupo importante de presidentes al evento es un hecho entendible debido a que "hay diversas circunstancias en los países latinoamericanos, sobre todo después de este año largo de períodos electorales" que explican esas inasistencias.
Además, señaló que la Cumbre "sigue con fuerza", lo cual se traduce en el interés cada vez "mayor en avanzar cada día en más responsabilidad compartida, en más institucionalización, en más programas conjuntos y en más acciones coordinadas".
Y destacó que por primera vez los países que integran la comunidad aprobaron con "un pleno consenso" un documento (el compromiso de Montevideo acerca de Migraciones y Desarrollo), a partir del cual se comienza a "definir un código común de trabajo, de desarrollo de acuerdos, de cooperación, de políticas coordinadas de atención adecuada" al fenómeno de los crecientes flujos migratorios y hacer de la emigración "una ventana de oportunidades para Latinoamérica a través de este mecanismo que supone sin duda alguna favorecer el crecimiento de la región pero ante todo luchar contra la desigualdad", temas estos que consideró son los que quedan pendientes en la agenda de los gobiernos. Según Zapatero, el ordenamiento y control de los flujos migratorios mediante la cooperación en la aplicación de los procesos legales que regulan la materia son el camino a seguir para que el fenómeno sea una fuente de desarrollo y prosperidad para los países que originan la emigración y los que reciben a los inmigrantes. "Tenemos que conseguir que migración y desarrollo sean dos caras de la misma moneda, también debemos de ser conscientes de que estamos tocando el corazón de nuestra comunidad iberoamericana", destacó. En la víspera, los mandatarios acordaron que en el segundo semestre de 2007 se realizará un Foro Iberoamericano para evaluar las conclusiones de la Cumbre de Montevideo y coordinar todas las estrategias que en el documento final de la misma surgen para cada país de acuerdo a las características que las migraciones presentan en su sociedad y territorio. *
Comentarios (beta!)